El gobierno detalla nuevas medidas para garantizar atención médica accesible y beneficios directos para la población en todo el país
Por: Fernanda Rodríguez
En la conferencia matutina encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha dado pasos claros hacia la creación de un sistema de salud más accesible e integrado en México. La propuesta plantea que, en el mediano plazo, las personas puedan recibir atención médica sin que su derechohabiencia, como ISSSTE o IMSS, sea un obstáculo para acceder a servicios públicos.
La estrategia empezará a operar en enero de 2026 y busca que toda la población esté inscrita en un mismo sistema. A cada persona se le entregará una credencial única, independientemente de si actualmente es derechohabiente del ISSSTE, el IMSS o del IMSS Bienestar. Esta identificación permitirá compartir el historial médico entre esas instituciones públicas de salud.
La idea central, según ha explicado Sheinbaum, es que, si un paciente está más cerca de un hospital de otra institución que de la que le corresponde por derechohabiencia, pueda ser atendido ahí sin trámites complicados.
CÓMO CAMBIARÁ LA ATENCIÓN MÉDICA
Bajo este nuevo esquema, el sistema dejaría de verse como tres entidades separadas y fragmentadas para convertirse en un Sistema Nacional de Salud unificado. Esto significa que, más allá de la afiliación laboral o institucional, cualquier persona podrá recibir servicios médicos en cualquier clínica pública del país.
LA TRANSICIÓN ESTÁ PLANEADA EN ETAPAS:
- 2025 2026: Fortalecimiento de infraestructura hospitalaria, digitalización de servicios y preparación de las instituciones actuales.
- Enero de 2026: Inicio de la credencialización y registro nacional.
- 2027: Consolidación de la operatividad del sistema unificado, con atención indistinta en IMSS, ISSSTE o IMSS Bienestar.
Las autoridades explican que este cambio no implica desaparecer el IMSS ni el ISSSTE, sino coordinar mejor sus servicios para que la población tenga acceso más equitativo y eficiente.
VENTAJAS Y RETOS POR DELANTE
Entre los beneficios esperados están la eliminación de barreras administrativas, la posibilidad de compartir historiales clínicos digitales entre instituciones y una mejor distribución de recursos. La digitalización de los servicios y la creación de un mecanismo de compensación entre institutos son pilares para lograr que la atención sea continua y sin trámites adicionales para los pacientes.
Analistas y expertos han señalado que la transición hacia un sistema verdaderamente universal requerirá coordinación institucional compleja, inversión en infraestructura y capacitación de personal médico, además de asegurar que los servicios sean de calidad uniforme en todo el país.