"Le hizo lo que el viento a Juárez": ¿Qué significa y cuál es el origen de esta popular frase en México?

Este dicho es uno de los más conocidos y más usados en la comunicación popular y el imaginario mexicano, haciendo referencia a tan importante figura

Por: Marcela Islas

En México tenemos un talento especial para convertir la historia en dichos, y los dichos en pequeñas lecciones de vida, que suelen ser una referencia histórica o cultural que se mantiene vigente en la comunicación popular.

Uno de los más conocidos y más usados cuando alguien quiere demostrar que algo "no le afectó en lo más mínimo" es: "Le hizo lo que el viento a Juárez". Lo decimos cuando una crítica, una ofensa, un problema o incluso una tragedia pasa frente a alguien y simplemente no lo mueve ni un centímetro.

¿DE DÓNDE SALIÓ ESTA FRASE QUÉ MENCIONA A BENITO JUÁREZ ?

El origen exacto del dicho no es completamente comprobable, pero existen varias teorías que lo explican y que, juntas, dibujan muy bien el lugar que Benito Juárez ocupa en el imaginario mexicano.

La más aceptada está ligada al mural "Juárez, símbolo de la República frente a la intervención francesa", pintado en 1972 por el artista chihuahuense Antonio González Orozco en el Museo Nacional de Historia, dentro del Castillo de Chapultepec.

En esta obra monumental se representan episodios clave de la defensa de México ante la invasión francesa: los fuertes de Loreto y Guadalupe, el Cerro de las Campanas y el Castillo de Chapultepec.

En la parte superior, domina la escena la figura del Benemérito de las Américas sosteniendo la bandera nacional, que ondea violentamente por el viento, mientras él permanece impasible, sin que ni un solo cabello se mueva.

La imagen es poderosa, pues representa cómo el país puede sacudirse, pero Juárez no. De ahí, según muchos historiadores y divulgadores, nació la idea visual que luego se transformó en frase.

Otra versión proviene del libro "Un indio zapoteco llamado Benito Juárez", del escritor y periodista Fernando Benítez.

En él se narra una anécdota de la infancia de Juárez, cuando navegaba con otros niños en una pequeña embarcación cerca de Guelatao, Oaxaca.

Una tormenta repentina sacudió el río y, mientras sus amigos se arrojaron al agua para salvarse, Juárez permaneció en el bote resistiendo el viento y la lluvia durante toda la noche.

Al día siguiente, la historia se corrió entre los pobladores y comenzó a decirse que al muchacho "el viento no le hacía nada".

Existe también una explicación más literal, vinculada al Monumento a Juárez en el Cerro de las Campanas, en Querétaro, donde fue fusilado Maximiliano de Habsburgo.

La estatua de 13 metros de altura, obra de Juan Francisco Olaguíbel, ha soportado por décadas vientos intensos sin sufrir daños relevantes. La imagen del héroe inmóvil frente al clima extremo reforzó la idea de que nada lo dobla.

Finalmente, en Guelatao de Juárez se cuenta otra historia casi legendaria: siendo niño, Benito fue arrastrado por el viento en una laguna y, tras momentos de angustia, una ráfaga lo devolvió a la orilla, donde pudo salvarse.

En memoria de ese episodio se colocó una estatua del pequeño Juárez junto a sus ovejas, cerca de la Laguna Encantada.

Hoy, cuando alguien recibe una crítica feroz, un fracaso o una tormenta emocional y sigue como si nada, no hace falta dar un discurso: basta con decir que "le hizo lo que el viento a Juárez". Una muestra de la idiosincrasia mexicana que mezcla carácter y un toque de picardía mexicana en una sola frase.