La verdad llegó demasiado tarde y hoy solo pide algo elemental: poder despedirse de él con dignidad
Por: Brayam Chávez
La búsqueda incansable de un hijo desaparecido suele estar marcada por la esperanza, el miedo y la incertidumbre. Para una madre en Tijuana, esa espera se prolongó durante años sin saber que la respuesta que tanto anhelaba ya estaba bajo tierra, en una fosa común.
Ontsed Erick Ortiz desapareció el 13 de junio de 2021 en la colonia 10 de Mayo. Desde ese día, su familia emprendió una búsqueda constante, apoyada por colectivos y una ficha de localización activa que circuló durante años. Cada día sin noticias aumentaba la angustia, pero también la esperanza de encontrarlo con vida.
EL HALLAZGO QUE NUNCA FUE NOTIFICADO
Aunque Erick fue localizado en noviembre de 2022, su madre asegura que jamás fue contactada por las autoridades. Pasaron más de tres años sin que recibiera información oficial sobre el paradero de su hijo, a pesar de que existían todos los datos necesarios para ubicarla.
Fue hasta noviembre de 2025 cuando recibió la noticia que cambió su vida para siempre: Erick se encontraba en una fosa común en Tijuana.
UNA DESPEDIDA QUE AÚN NO LLEGA
La madre relata que, aunque le fue otorgada la libertad del cuerpo, hasta ahora no ha recibido apoyo de las autoridades para poder recuperar los restos y darles sepultura. Entre lágrimas, expresa su desesperación por no poder velar ni enterrar a su hijo, luego de casi cinco años de búsqueda y sufrimiento.
Su petición es clara y profundamente humana: que le entreguen los restos de Erick para brindarle una despedida digna, algo que considera un derecho básico después de tanto dolor.
QUIÉN ERA ONTSED ERICK ORTIZ
De acuerdo con la ficha difundida por la Fundación Internacional Todos Somos Erick Carrillo, Erick tenía 27 años de edad. Medía aproximadamente 1.70 metros, era de tez blanca, ojos cafés, complexión delgada y cabello castaño.
Como señas particulares, contaba con un tatuaje en el antebrazo izquierdo con la leyenda "Ninin" y otro en el pecho derecho con el nombre "Luis Manuel Ortiz". Estos datos formaron parte de la búsqueda que, pese a estar activa, no evitó que su caso quedara en el abandono institucional.
EL LLAMADO DE UNA MADRE
Hoy, la madre de Erick no solo enfrenta el duelo, sino también la indiferencia. Su historia refleja la realidad de cientos de familias que buscan a sus seres queridos y que, incluso cuando hay respuestas, estas llegan tarde y sin acompañamiento.