Sonora rumbo a 2027: gobernar con firmeza y conciencia

Se definirá el rumbo de los asuntos estratégicos que impactan directamente la vida de las y los sonorenses

Por: Héctor Manjarrez Rubalcaba

La Entidad llega a un punto clave. No sólo se elegirá a la próxima persona que encabece el Gobierno del Estado: se definirá el rumbo de los asuntos estratégicos que impactan directamente la vida de las y los sonorenses. Hablamos de los esfuerzos por salvaguardar la seguridad, preservar el agua, impulsar el desarrollo económico, garantizar que los municipios cuenten con los recursos necesarios para atender su infraestructura vial y fortalecer la relación binacional con nuestro vecino estadounidense, principal socio comercial internacional.

Este 2027 no será una elección más. Será la concentración de un proyecto político e ideológico que marcará una identidad de gobernanza, o bien el impulso a nuevas formas de ejercer el poder público. No se trata únicamente de alternancia o continuidad, sino de definir cómo se gobierna, con qué prioridades y bajo qué visión de Estado.

Más allá de partidos, siglas o nombres propios, quien asuma la gubernatura de Sonora deberá hacerlo con confianza en el mando, experiencia en gobernabilidad y seguridad en la toma de decisiones, así como con plena conciencia del momento que vive la Entidad. El margen de error será reducido y la exigencia de las y los sonorenses, será alta.

El primer gran reto que enfrentará la próxima administración será el de la seguridad pública, un tema prioritario para la estabilidad social y el desarrollo integral del Estado. Más allá de diagnósticos o interpretaciones, la ciudadanía espera resultados sostenidos y medibles que permitan devolver certidumbre a las familias, generar condiciones propicias para la inversión y fortalecer la convivencia social.

En este sentido, coincido con la visión que ha sostenido la actual administración estatal, es decir, la seguridad no puede concebirse únicamente como una respuesta reactiva a los hechos, sino como una política pública integral que articule prevención, atención oportuna y la reconstrucción sostenida de la confianza ciudadana en las instituciones.

El agua será, quizá, el desafío más determinante del próximo Gobierno. La escasez hídrica obliga a pensar en el largo plazo, a invertir con responsabilidad y a tomar decisiones técnicas, incluso cuando resulten políticamente complejas. Garantizar el abasto para el consumo humano, la agricultura y la industria no es solo una política pública, sin lugar a duda, es una condición de supervivencia y desarrollo, particularmente para una Entidad reconocida a nivel nacional e internacional por su aportación a actividades clave como la agricultura y la ganadería.

En materia de desarrollo económico, Sonora cuenta con ventajas estratégicas claras; sin embargo, el verdadero reto será traducirlas en bienestar no solo para nuestra generación, sino también para las futuras. No debe ser un lujo que la próxima administración impulse y garantice empleos formales y bien remunerados, fortalezca las economías regionales y genere oportunidades reales para las nuevas generaciones. Sólo así se evitará que el crecimiento económico se quede únicamente en los indicadores y no se refleje en la vida cotidiana de las y los sonorenses.

Ahora bien, en infraestructura vial, particularmente en los municipios, demandará también una atención prioritaria por parte de la próxima administración. El deterioro de calles y avenidas no solo afecta la movilidad cotidiana, sino que incide directamente en la seguridad, la productividad y la calidad de vida de las y los ciudadanos.

Por ejemplo, la infraestructura está documentado el impacto directo que tiene en la percepción de seguridad en las ciudades. Una calle sin iluminación adecuada o una avenida en malas condiciones, generan entornos propicios para la inseguridad y el abandono, afectando la convivencia y el uso del espacio público.

Asimismo, las calles en mal estado representan mayores costos para las familias, limitan la actividad económica local y profundizan las desigualdades territoriales entre municipios. Por ello, atender lo básico no debe entenderse como un asunto menor o secundario, sino como una responsabilidad fundamental del Gobierno.

Rumbo a 2027, el reto no será ganar una elección, sino estar a la altura de gobernar.

Sonora requiere liderazgo que entienda el peso del presente, asuma decisiones con responsabilidad y construya futuro con seriedad.

Porque, al final, gobernar no es prometer: es responder.