Rebelión en PRI y Morena

De lo que menos pueden estar orgullosos los priistas es de la democracia al interior de sus filas, lo que le ha llevado al sitio político donde está

Por: Francisco González Bolón

El fin de semana pasado, dos hechos llamaron la atención en materia política: la insubordinación de las bases del PRI y del partido de moda, Morena.

Y es muy curioso que en los dos eventos los priistas y los morenistas acusaron a las cúpulas de su partido de haberse apartado de la esencia de sus normas y estatutos.

En Hermosillo, los del PRI se fueron a la yugular para solicitar que el Delegado del Comité Ejecutivo Nacional, Jorge MeadeOcaranza, se vaya muy lejos de Sonora por metiche.

Y es que, en vez de venir a apoyar un proceso transparente,le ha dado por respaldar a Onésimo Aguilera e Iris Sánchez Chiú, solamente porque el varón de esta fórmula, desconocido además para la mayoría de los priistas, es íntimo del dirigente nacional, el campechano Alejandro Moreno Cárdenas.

Los afectados, en este caso Zaira Fernández Morales y Pascual Axel Soto Espinoza, convocaron a la reunión del fin de semana en la cual pusieron como palo de gallinero al Delegado y a la dirigencia nacional.

Dicen los enterados que pueden tener razón en sus planteamientos contra la imposición de un dirigente, pero que, aunque no es una justificación plena, eso siempre ha sucedido en el PRI de Sonora y del país.

Es cierto, de lo que menos pueden estar orgullosos los priistas es de la democracia al interior de sus filas y eso es lo que, finalmente, le ha llevado al sitio político en el que se encuentra al momento a nivel nacional.

Son pocos ya los que aún creen en el PRI y son muchos sus militantes que poco a poco han ido migrando a otras perspectivas políticas como Morena, sin que eso sea, la verdad, algo para vanagloriarse.

En Cajeme, los morenistas de los distritos electorales de Guaymas, Cajeme y Navojoa también se pronunciaron en contra de los constantes abusos de la cúpula de Morena, partido que buscan rescatar antes de que sea demasiado tarde.

Y es que, según dijeron algunos oradores, ya es tiempo de evitar las prácticas clientelares, corporativistas y de corrupción del viejo régimen que se han enquistado en el partido guinda.

Es insuficiente, reclamaron, ganar elecciones con candidatos que llegan de otros partidos porque ya traen vicios y mañas.

Lo que se busca, señalaron, es que gobiernen a favor del pueblo, sin corrupción, mentiras o agresiones como las que les propinó Javier Lamarque Cano al impedirles reunirse en la Casa de la Cultura cuando ya se había incluso pagado por la renta del local.

En suma, expusieron, es necesario rescatar a Morena pero con la base de ese partido y no con los arribistas de los últimos tiempos que los han relegado a la hora de ejercer el poder.

Propusieron lograr ese objetivo por la vía legal e incluso con las movilizaciones en los diversos municipios para que quienes se creen hoy los mandones de ese partido, tomen conciencia de que eso no puede durar toda la vida.

Son, digámoslo así, las expresiones de los militantes de dos partidos que confluyen hacia un mismo problema: la falta de democracia.

Mientras sean unos cuantos los que participen en esos organismos y el 97% de los mexicanos detesten militar en un partido, el discurso sobre un país libre y democrático seguirá siendo demagogia.

Ni mas, ni menos.

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