La mayoría se pregunta cuál será la tendencia que seguirá
Por: Mario Saucedo Gómez
Si algo está en el ánimo de los mercados financieros mundiales es el comportamiento del dólar estadounidense, porque es la moneda base de muchas actividades económicas y financieras.
La mayoría se pregunta cuál será la tendencia que seguirá, ya que en su conversión con el peso mexicano su nivel está por debajo de los dieciocho pesos y hasta hoy no hay límite en su disminución.
Según las proyecciones de los analistas del mercado de futuros, el dólar estadounidense se muestra volátil en 2026, con un consenso de debilitamiento gradual frente a otras monedas.
Mucho de ello radica en el recorte de tasas por parte del Banco de la Reserva Federal y el crecimiento global equilibrado, con rebotes por la incertidumbre geopolítica y la inflación persistente.
La mayoría de los Bancos, como JP Morgan, Deutsche Bank y Goldman Sachs, anticipan una caída del índice del dólar de -3% para finales de 2026, con pérdidas en la primera mitad del año y posterior recuperación.
Esto indica que su comportamiento no será muy favorable en el primer trimestre del año, producto del movimiento de factores clave como el incremento en el gasto fiscal estadounidense.
En lo que respecta a la economía mexicana, los pronósticos indican que la paridad estará cercana a los quince pesos para diciembre de 2026, bajando desde los 17.45 actuales.
Se reconoce que el denominado "superpeso" se beneficia de las altas tasas de interés establecidas por el Banco de México del 7%, pero esto pone en desventaja al nearshoring y a otros ingresos.
Estos otros ingresos se refieren a los que se perciben por la venta de petróleo al exterior, los cuales forman parte importante del Presupuesto de ingresos de la Federación.
También deben considerarse los efectos que genera la caída del dólar y el crecimiento del superpeso en lo que respecta a las remesas que envían los mexicanos.
Tampoco debe perderse de vista que una parte importante de los ingresos del sector exportador mexicano proviene de las ventas al exterior, y entre menor valor tenga el dólar, más se afecta esta actividad.
Lo que se considera que hace que el dólar esté endeble es la fragmentación global por riesgos geopolíticos, que elevan la inflación y reducen significativamente el comercio.
Este escenario que hoy presenta el mercado cambiario del dólar frente a otras monedas en el mundo ha hecho que el refugio de los inversores esté ahora en el oro y la plata.
Se considera una tendencia alcista para el año 2026 y más allá, impulsada por factores macroeconómicos y de demanda, aunque con volatilidad por riesgos geopolíticos.
Los analistas proyectan precios del oro entre 4 mil 500 y 5 mil 400 pesos por onza al cierre de 2026, con estimaciones optimistas de hasta 7 mil 700 pesos o más en escenarios de recortes agresivos de tasas.
Esta valorización del oro y la plata cambia cuando el dólar está fuerte, ya que genera una presión bajista sobre sus precios al encarecer estos metales y reducir su demanda global.
Como siempre sucede en la historia de las economías, cuando el dólar tiene movimientos a la baja, el refugio inmediato de los inversores y Bancos centrales son los metales.
Este es el escenario que se observa en el mercado de futuros de la moneda estadounidense, con beneficios para algunas actividades y efectos disminuidos para otras.
DEL ESCRITORIO
La agricultura en este 2026 presentará desafíos como la escasez de agua, altos costos en los insumos, cambio climático y baja autosuficiencia alimentaria, con dependencia de más importaciones y además la incertidumbre por la revisión del T-MEC... Los pronósticos de crecimiento de las primeras diez economías del mundo ubican en primer lugar a la India con 6.2%, a China con 4.2%, a Estados Unidos con 2.1% y a México con 1.5% para el 2026... La pregunta que está en el ambiente mundial es: ¿qué pasará con el T-MEC, ante el acercamiento de Canadá con China, siendo este país integrante del acuerdo trilateral?