Si un político buscaba ascender, su principal labor era la de no "figurar" ni ser visto, mucho menos hacer sombra a sus superiores
Por: Manuel Borbón
Seguramente usted, lector, ha escuchado esta famosa frase atribuida a la picaresca política mexicana, con orígenes inciertos atribuidos por algunos a políticos españoles, mientras que en nuestro país este dicho se le adjudica a Fidel Velázquez, mejor conocido como "El viejo lobo", quien en vida contó con la experiencia de ser presidente de la CTM por más de cincuenta años.
Esta frase de un hombre del sistema hace referencia a la disciplina y subordinación que deben tener quienes son parte de un sistema de poder político con sus superiores, con la finalidad de lograr su agrado y ser ungidos para poder seguir escalando o mantenerse en su posición. Es decir, si un político buscaba ascender, su principal labor era la de no "figurar" ni ser visto, mucho menos hacer sombra a sus superiores; más bien, su labor era la de agradar con la obediencia de quien en algún momento dado podría influir con su decisión para elevar sus bonos dentro del sistema político.
Este sistema tuvo su auge en momentos donde el partido hegemónico, el PRI, era prácticamente una maquinaria electoral, por lo que el reto para los políticos no era ser electo por la ciudadanía; más bien, lo difícil era ser candidato del partido en el poder para poder llegar a los puestos de elección.
Hoy en día, con un partido que parece "superpoderoso", donde la mayoría de las elecciones las gana con amplios márgenes sin que exista competencia con las demás fuerzas políticas, pudiéramos pensar que el sistema se repetiría y la norma sería no moverse para salir en la foto. Sin embargo, al menos en el Estado de Sonora, las ansias por la candidatura a la gubernatura de la Entidad parecen haberse desatado entre quienes aspiran a ser gobernadores por la coalición gobernante. A diferencia del pasado, hoy el partido en el poder tiene al menos cuatro candidatos que han levantado la mano y se han movido por todo el Estado para hacerse de la candidatura.
Hablamos, por supuesto, de la senadora Lorenia Valles y el alcalde de Cajeme, Javier Lamarque, quienes parecían ser los únicos precandidatos visibles; empero, en los días recientes tanto Célida López como Heriberto Aguilar han levantado la mano para ser considerados en esta carrera de resistencia. Lo anterior ha provocado que los ánimos se eleven y las campañas se adelanten, con los riesgos y beneficios que esto conlleva.
Por otra parte, quienes en teoría tendrían la cancha libre para alzar la voz, hacer propuestas y dar a conocer sus aspiraciones por la gubernatura al no tener por encima un sistema al cual "respetar" dentro de la oposición, parece que han optado por la vieja figura de "no moverse para salir en la foto", con una actitud sumamente calculadora que parece haber volteado los papeles entre quienes necesitan mantenerse y andan en abierta búsqueda por la candidatura, y los que necesitan subir y darse a conocer pero prefieren calcular con detenimiento sus jugadas.
En los próximos meses estaremos viendo cómo este nuevo modelo de hacer política tiene sus beneficios y dificultades, sobre todo pensando en que cualquier acción que se hace dentro del quehacer político debe ir enfocada en beneficiar a la ciudadanía, sea directa o indirectamente. Lo que nos puede quedar en claro es que la política puede cambiar, pero siempre habremos de encontrarnos con formas y fondos que prevalecen a pesar de los años.
borbonmanuel@gmail.com