EL ALTO COSTO DE LA MODA

Cuando pensamos en industrias que tienen un efecto dañino para el medio ambiente...

Por: Moisés Gómez Reyna

Cuando pensamos en industrias que tienen un efecto dañino para el medio ambiente, usualmente pensamos en fábricas dedicadas a la manufactura, plantas de energía o compañías dedicadas al transporte.

Pero para sorpresa de muchos, la realidad es que la segunda industria más contaminante del mundo es la dedicada a la moda, según la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (Unctad).

Los datos al respecto son contundentes. Por ejemplo, confeccionar unos jeans nuevos requiere de unos 7 mil 500 litros de agua, el equivalente a la cantidad de líquido vital que bebe una persona promedio en siete años.

Adicionalmente, los datos de la Unctad indican que el rubro del vestido utiliza cada año 93 mil millones de metros cúbicos de agua, un volumen suficiente para satisfacer las necesidades de cinco millones de personas.

Por otra parte, anualmente este sector tira al mar medio millón de toneladas de microfibra, lo que equivale a 3 millones de barriles de petróleo, y es responsable del 20% del desperdicio total de agua a nivel global.

De acuerdo con el organismo, la producción mundial de ropa y calzado genera el 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

Así, la industria de la moda produce más emisiones de carbono que todos los vuelos y envíos marítimos internacionales juntos, con las consecuencias que esto tiene en el cambio climático y el calentamiento global.

Gran parte del problema es el modelo dominante en el sector, que es el de la "moda rápida", que ofrece a los consumidores cambios constantes de colecciones a bajos precios y alienta a comprar y desechar ropa frecuentemente.

En consecuencia, de 2000 a 2014, la producción de prendas de vestir se duplicó. Muchos expertos, incluidos los especialistas de la ONU, consideran que esta tendencia es responsable de una amplia gama de efectos negativos en el ámbito social, económico y ambiental.

La Unctad estima que, si la industria de la moda continúa trabajando con el enfoque de negocios actual, sus emisiones de gases contaminantes aumentarán casi un 50% para 2030.

Por ello, es importante que a la brevedad se garantice que la ropa se fabrique de la manera más sostenible y ética posible.

Pese a las cifras poco alentadoras, productores y consumidores están cada día más conscientes de que la industria necesita cambiar y numerosas compañías, incluidas las minoristas, empiezan a integrar principios de sustentabilidad a sus estrategias de negocios.

Como ejemplos de esto tenemos a la cadena global H&M, que ha adoptado un esquema de recolección de ropa; además del fabricante de jeans Guess, que forma parte de un programa de reciclaje de guardarropa; mientras que la empresa Patagonia produce chamarras de poliéster con botellas recicladas.

Para que la industria de la moda dañe menos al medio ambiente, la única forma de hacerla sostenible es acabar con la cultura del desperdicio, ya que cada segundo se entierra o quema una cantidad de textiles equivalente a un camión de basura.

Según el informe McKainsey sobre el Estado de la Moda de 2019, cada persona compra en promedio 60 centavos de dólar más en ropa que hace 15 años y la desecha en la mitad de tiempo de lo que solía hacerlo entonces.

Es indispensable promover un cambio en el consumo mediante medidas como un mejor cuidado de la ropa y programas de reciclaje y devolución, ya que se estima que con sólo duplicar el tiempo que usamos cada prenda podríamos reducir a la mitad las emisiones de efecto invernadero del sector.

En cualquier caso, para que esto suceda vendedores y consumidores tendrían que renunciar al modelo de "comprar, usar y desechar", reconvertirlo el hacia una economía circular, y reconocer que, por el bien del planeta, cuando se trate de moda: menos, es más.

Twitter: @gomezreyna