Ayuntamiento de Navojoa

Ante un tercer sindicato

Por: Gerardo Armenta

La versión puede ser tan seria o no como cada quien resuelva asumirla. Aunque más allá de la óptica que se utilice para abordarla, de todas maneras, en principio, suena un tanto desbordado tomar nota de que, por ejemplo, el Ayuntamiento de Navojoa podría tener pronto (o tendrá, mejor dicho) tres sindicatos en su ámbito laboral. En la vida deben existir muchas formas de bromear, como ciertamente las hay. Pero un asunto como el que se comenta habría que verlo con la mayor formalidad posible.

El problema, sin embargo, es que no parecería que nadie esté bromeando con este tema. Incluso, desde una perspectiva oficial parecería que no hay nada que objetar al respecto. Debe ser así porque el Tribunal de Justicia Administrativa del Estado de Sonora aprobó el pasado 20 de febrero el que será un tercer sindicato en o para el Ayuntamiento de Navojoa.

Cabe en principio una reacción de estupor o incredulidad. Y no tanto porque las formaciones sindicales no sean merecedoras de respeto. Nada de eso. Lo que pasa es que en el ámbito del Gobierno navojoense, existen ya dos agrupaciones de carácter sindical. Lo que significa, si la aritmética de antaño funciona todavía, que en la estructura de Gobierno local habrá tres sindicatos. Ni más ni menos.

Sin embargo, una materia tan necesaria e importante como la lógica, es la que actualmente sin duda ya no debe funcionar. ¿Cómo y por qué se habrá generado la idea (de algún modo hay que llamarla) de que en el Gobierno navojoense hacía falta un sindicato más? Se habría creído que con los dos ya existentes bastaba. Pero evidentemente no fue así. Hoy el hecho cierto es que en el ámbito laboral del Ayuntamiento existe otra instancia gremial.

Se trata del denominado Sindicato Alternativo de Trabajadores y Empleados al Servicio del Municipio de Navojoa, al mando de Fernando Valenzuela Mendívil. Los otros gremios existentes allí mismo, son el Sindicato Único de Trabajadores del Ayuntamiento y el Sindicato Independiente al Servicio del Municipio de Navojoa. Como se sabe, sus dirigentes son Ramón René García Vallejo y Aldo Omar Vázquez Álvarez.

Bien a bien no se sabe cómo podrá funcionar un esquema como el descrito. Y es que, a querer y no, tres sindicatos son muchos en un Ayuntamiento, incluso para uno de grandes proporciones con bases laborales al por mayor. Pero resulta indudable que tal no es el caso de Navojoa ni lo será en el futuro. El Gobierno Municipal y uno de sus sindicatos (el dirigido por García Vallejo) mantienen una agresiva relación discordante como nunca antes se había visto en Navojoa.

La pregunta tiene que ser en cuanto a la pertinencia que cabría adjudicar a la decisión para que en el Ayuntamiento local exista otro sindicato en activo. Cabe suponer que allí las necesidades son en este momento de orden muy distinto a las propias que inducirían la hechura de una nueva instancia gremial. Por circunstancias de esta naturaleza, es que el arribo de un nuevo ente sindical en el ámbito del Gobierno navojoense, ha generado tanto sorpresa como suspicacia. Pero como suele decirse en coyunturas similares: ojalá todo sea para bien.

Por lo menos eso es lo que cabe esperar desde la perspectiva de un ánimo público que desearía el cabal y positivo libramiento de las diversas circunstancias polémicas que hoy por hoy son propias del quehacer municipal navojoense. No puede negarse que hay en curso reclamaciones o exigencias ciudadanas que lo peor que puede ocurrir es que se les ignore. Por supuesto lo ideal es que resulten atendidas con actitud respetuosa y franca. No tendría por qué ser otra la motivación oficial, normalmente hablando.

Por lo demás, pronto se verá, de una u otra forma, en qué medida responderá el nuevo Sindicato del Ayuntamiento navojoense a las necesidades de su creación. Resultará pertinente que se hagan saber en público las consideraciones al respecto. Quedó dicho ya que un tercer organismo de esta naturaleza, inserto en un ámbito como el propio del Gobierno de la "Perla del Mayo", resultó una decisión sorprendente o inesperada. Y, en efecto, no pudo ser otra la impresión que tomó curso.

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