"Autonomía" del Banco de México núcleo neoliberal

Las desorbitadas políticas arancelarias del Gobierno de Trump ponen al descubierto la gran fragilidad de la economía de México

Por: Alberto Vizcarra Ozuna

Sobran los dedos de una mano para contar a los economistas mexicanos que en las últimas décadas han tenido el atrevimiento intelectual para cuestionar la reforma que le dio autonomía al Banco de México a mediados de los años noventa y señalarla como el principal instrumento que despoja a la nación del control soberano sobre la política monetaria y de crédito.

El Dr. Arturo Huerta González, maestro de Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM, pertenece a esa elite intelectual, que durante décadas ha cuestionado las políticas económicas neoliberales y en especial al núcleo duro de las mismas, vinculado a la pérdida que el Estado Mexicano ha sufrido con las reformas que lo privan de toda facultad sobre el control y regulación de la política monetaria. Este es uno de los ejes principales que Huerta desarrolla en su libro más reciente al que ha titulado ¿CÓMO ENCARAR LA FRAGILIDAD ECONÓMICA?

A un mes de la primera presentación de su libro en la Ciudad de México, Huerta ha recibido invitaciones para presentar el texto en diferentes estados de la república. Los días 28 y 29 de marzo, invitado por el Movimiento Ciudadano por el Agua del sur de Sonora y por Campesinos Unidos de Sinaloa (integrantes del Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano) presentó el libro en Ciudad Obregón, Sonora y en la Ciudad de los Mochis, eventos a los que concurrieron productores agrícolas, empresarios, maestros y estudiantes universitarios.

La publicación del libro de Huerta, ocurre en el mejor momento. Las desorbitadas políticas arancelarias del Gobierno de Trump, ponen al descubierto la gran fragilidad de la economía de México, por haber colocado todos los huevos de la canasta en el llamado sector externo. Y el libro se centra en la tarea, no sólo de documentar el fracaso de la adhesión incondicional a las políticas neoliberales, sino fundamentalmente en el señalamiento exhaustivo de cómo reposicionar los instrumentos de política económica que le permitan al país salir del círculo vicioso al que lo han sometido las políticas monetarias, financieras y comerciales asociadas al TLCAN-TMEC.

Debe decirse que México tiene la fortuna de contar con un sólido antecedente histórico de políticas económicas dirigistas, que le dio sustentabilidad al crecimiento económico registrado desde 1934 hasta 1982. Después de eso, se pone en marcha el experimento neoliberal, llevando al estancamiento económico con el que se ha cargado por cuatro décadas. Y Huerta apela a este contraste, para reivindicar la necesidad de que se reviertan las reformas que le dieron autonomía al Banco de México. Huerta se identifica así, con la tradición de los economistas que, como Carlos Tello Macías, reconocían la existencia de las facultades constitucionales y soberanas que el país tiene para proteger su economía ante la voracidad especulativa de un sistema financiero internacional que no comprende el desarrollo y el crecimiento económico nacional.

Señala el autor del libro, que la adhesión incondicional de México a las políticas económicas neoliberales, lo tiene sumido en un "círculo vicioso". La dependencia autoimpuesta a la inversión externa y el afán de lograr la aprobación de las calificadoras que dependen de los fondos de inversión tenedores de la deuda pública, obligan al Gobierno a aceptar la fijación de altas tasas de interés del Banco de México, muy por encima de las fijadas por la reserva federal, para mantener al país como un territorio atractivo a las inversiones especulativas. Al mismo tiempo que se sostiene la apariencia de un peso fuerte para importar bienes y servicios que caminan en detrimento de la producción nacional, desplazando los vestigios de la industria y golpeando severamente a los productores nacionales de granos básicos.

En esta dinámica, la economía se contrae, se reduce la base tributaria y se vuelve al ciclo de los ajustes fiscales para prestarle servicio a lo que sí crece: la deuda pública que ya se consume cerca del 15 por ciento del presupuesto nacional. ¿Cómo romper con este círculo vicioso? Huerta es explícito: "el Gobierno debe retomar el manejo de la política monetaria y fiscal...(para) potenciar los recursos internos con los cuales cuenta y reducir nuestra dependencia de insumos sin ponerse auto-restricciones con políticas monetarias y fiscales."

Sostiene que "para aumentar el financiamiento interno, el banco central debe bajar la tasa de interés y comprar deuda directa del Gobierno, para que este gaste lo necesario para impulsar el crecimiento económico y el empleo. Se debe tener banca de desarrollo que otorgue créditos baratos a favor de la producción industrial y agrícola, así como regular la banca comercial que otorgue crédito preferencial al sector productivo nacional. Es importante potenciar una banca de desarrollo que otorgue crédito a las empresas que impulsen la sustitución de importaciones, el desarrollo tecnológico, actividades de interés público y la generación de empleo bien remunerado".

Huerta admite que entramos a un escenario de guerra comercial y que México no podrá encarar sólo esta batalla, de ahí que sea necesario procurar alianzas internacionales, como las que ofrece el BRICS o la Franja y la Ruta de China, que le permitan al país estar en mejores condiciones de negociación con la agresiva política arancelaria instrumentada por el Gobierno de Trump. Al mismo tiempo se muestra confiado en que, si se socializa esta discusión sobre las alternativas al fracasado esquema neoliberal, entre los productores, empresarios, estudiantes y organizaciones sociales, se logrará romper con los debates pueriles que escenifican el Gobierno y la oposición, para impulsar los cambios estructurales que el país necesita.