Irán permite a las mujeres conducir motocicletas tras años de vacío legal y presión social

Las mujeres que conducían motocicletas, aun sin existir una prohibición clara, eran consideradas responsables automáticas en caso de accidentes

Por: Brayam Chávez

El gobierno de Irán dio un paso que durante años pareció imposible. A través de un decreto oficial, las autoridades autorizaron formalmente que las mujeres puedan obtener licencias para conducir motocicletas, una práctica que, aunque no estaba prohibida por ley, era bloqueada sistemáticamente en la práctica.

La medida fue firmada por el vicepresidente primero, Mohamad Reza Aref, y ordena de manera explícita a la Policía de la República Islámica permitir que las mujeres reciban clases prácticas y presenten exámenes bajo supervisión de la Policía de Tráfico, como cualquier otro solicitante.

UN VACÍO LEGAL QUE LAS VOLVÍA CULPABLES

Durante años, la ambigüedad jurídica tuvo consecuencias graves. Las mujeres que conducían motocicletas, aun sin existir una prohibición clara, eran consideradas responsables automáticas en caso de accidentes de tránsito, incluso cuando no tenían la culpa.

Este riesgo legal y económico funcionaba como un castigo indirecto. Muchas evitaban conducir no por falta de capacidad, sino por temor a enfrentar sanciones, multas o procesos judiciales injustos. El decreto busca cerrar ese vacío y establecer reglas claras para las autoridades de tránsito.

LA MOTOCICLETA COMO SÍMBOLO DE AUTONOMÍA

Más allá del aspecto técnico, la posibilidad de conducir una motocicleta representa algo más profundo para muchas mujeres iraníes. Significa movilidad, independencia y presencia en el espacio público, en una sociedad donde estas libertades han estado fuertemente reguladas.

Durante años, la negativa a expedir licencias fue una forma silenciosa de control. Ahora, el reconocimiento formal de este derecho abre una pequeña pero significativa grieta en esas restricciones.

UN ANUNCIO MARCADO POR EL CONTEXTO POLÍTICO

El decreto no puede separarse del momento en el que fue anunciado. Llega pocas semanas después de una oleada de protestas antigubernamentales que sacudieron al país y cuya represión, según reportes de medios y organizaciones de derechos humanos, dejó miles de víctimas.

Analistas coinciden en que la medida responde a una presión social sostenida, especialmente de mujeres que han encabezado protestas y exigencias de cambio. En ese sentido, el permiso para conducir motocicletas puede leerse como un intento de desactivar parte del descontento.

¿CONCESIÓN SOCIAL O CAMBIO ESTRUCTURAL?

Expertos en política iraní advierten que este tipo de decisiones no necesariamente implican una apertura política más amplia. En muchos casos, explican, se trata de concesiones puntuales que buscan aliviar tensiones sin modificar las estructuras de poder.

El reto ahora está en la implementación. La forma en que la Policía de Tráfico procese las solicitudes, otorgue licencias y respete el decreto será clave para saber si este derecho se materializa o queda solo en el papel.

LO QUE SIGUE PARA LAS MUJERES IRANÍES

Permitir que las mujeres conduzcan motocicletas es un gesto simbólico potente en un país con normas sociales estrictas. Corrige una injusticia legal que las colocaba en desventaja automática y abre una nueva discusión sobre derechos, movilidad y autonomía.

La gran incógnita es si este paso será el inicio de más cambios o si quedará como una concesión aislada en un contexto todavía marcado por la represión y el control. Por ahora, el decreto representa una victoria legal que muchas mujeres llevaban años esperando.