En esta ciudad casi nunca sale el sol: ¿te atreverías a visitarla?

Durante casi cuatro meses, desde finales de octubre hasta mediados de febrero, el sol no aparece en el horizonte, dando paso a una noche polar

Por: Brayam Chávez

Existe un lugar en el planeta donde el sol desaparece por completo durante varios meses al año. Se trata de Longyearbyen, una pequeña ciudad ubicada en el archipiélago de Svalbard, en Noruega, a poco más de mil 300 kilómetros del Polo Norte. Ahí, la oscuridad no es una metáfora: es parte de la vida cotidiana.

Durante casi cuatro meses, desde finales de octubre hasta mediados de febrero, el sol no aparece en el horizonte, dando paso a una noche polar que desafía el reloj biológico y la idea misma del día y la noche.

CUATRO MESES SIN SOL Y UNA NOCHE ABSOLUTA

Entre el 14 de noviembre y el 29 de enero, Longyearbyen vive una oscuridad total. No hay amanecer, no existe el atardecer y no se percibe un solo rayo de luz natural durante aproximadamente 70 días consecutivos.

Este fenómeno ocurre debido a la inclinación de la Tierra, que es de alrededor de 24 grados. Durante el invierno, el Ártico queda orientado en dirección opuesta al Sol, por lo que, aunque el planeta continúe girando, la luz nunca alcanza el horizonte.

Después de este periodo, ocurre lo contrario: durante otros cuatro meses el sol nunca se oculta, dando lugar al famoso sol de medianoche.

FRÍO EXTREMO Y CONDICIONES DESAFIANTES

Durante la noche polar, las temperaturas pueden descender hasta menos 20 grados centígrados, y con el viento, la sensación térmica puede sentirse cercana a menos 30 grados o incluso inferior.

A pesar de estas condiciones extremas, en Longyearbyen viven alrededor de 2 mil 400 personas provenientes de más de 50 países, lo que la convierte en la ciudad más al norte del planeta con población permanente.

UNA CIUDAD CON REGLAS QUE PARECEN IRREALES

La vida en Longyearbyen está marcada por normas poco comunes. Por ejemplo, está prohibido tener gatos, ya que representan una amenaza para las aves locales.

Tampoco es recomendable morir en la ciudad, y si ocurre, los cuerpos no pueden ser enterrados ahí. El suelo permanece tan congelado que los cadáveres no se descomponen, y en el pasado incluso se han encontrado restos con virus activos de la gripe española de 1918.

Por esta razón, las personas con enfermedades graves deben ser trasladadas en avión al territorio continental de Noruega.

NACER Y VIVIR EN EL ÁRTICO

En Longyearbyen no existe maternidad. Las mujeres embarazadas son enviadas semanas antes del parto a Noruega continental para dar a luz, ya que el hospital local no está equipado para atender nacimientos.

Además, salir del poblado sin un rifle no es recomendable. En la zona habitan más osos polares que personas, y no es raro verlos deambulando entre las montañas o cerca de las comunidades.

CÓMO ENFRENTAN LA OSCURIDAD TOTAL

Para adaptarse a la ausencia de luz solar, los habitantes utilizan lámparas de espectro solar, diseñadas para engañar al cerebro y mantener un ciclo de sueño saludable.

Durante los meses sin sol, la ciudad organiza festivales, conciertos y proyecciones para reducir el aislamiento psicológico. Incluso en plena oscuridad, es posible observar auroras boreales iluminando el cielo.

CUANDO EL SOL REGRESA, LA CELEBRACIÓN ES TOTAL

En febrero, el regreso del sol se celebra con el Solfestuka, una semana dedicada al primer amanecer tras la noche polar. Meses después, llega el fenómeno opuesto: el sol de medianoche, que se extiende de abril a agosto.

Durante este periodo, el sol nunca se pone, por lo que muchos habitantes utilizan cortinas blackout o antifaces para poder dormir.

LA BÓVEDA QUE RESGUARDA EL FUTURO DEL PLANETA

Como dato adicional, en Longyearbyen se encuentra la Bóveda Global de Semillas, una instalación subterránea tallada en roca congelada que protege más de 1.2 millones de especies vegetales del mundo.

Este sitio fue diseñado para resistir desastres naturales, conflictos globales o incluso un colapso del planeta, funcionando como un respaldo de la biodiversidad mundial.

UN DESTINO EXTREMO QUE DESPIERTA CURIOSIDAD

Longyearbyen no es un destino convencional. La falta de sol, el frío extremo y sus reglas únicas la convierten en uno de los lugares más peculiares del mundo.

Aun así, miles de personas eligen vivir ahí, adaptarse a la oscuridad y convivir con la naturaleza más salvaje del planeta. La pregunta queda abierta: ¿te gustaría visitar una ciudad donde el sol desaparece durante meses?