El gran diseñador de modas estaba retirado oficialmente desde 2008; su nombre siguió marcando el pulso de la alta costura y del lujo contemporáneo
Por: Marcela Islas
Valentino Clemente Ludovico Garavani, uno de los diseñadores más influyentes y elegantes del siglo XX, falleció dejando tras de sí un legado inmenso, difícil de igualar e imposible de superar y con el mundo de la moda internacional en luto.
Retirado oficialmente desde 2008, su nombre siguió marcando el pulso de la alta costura y del lujo contemporáneo, incluso bajo nuevas direcciones creativas que supieron respetar y prolongar su herencia.
¿QUIÉN FUE VALENTINO?
Nacido el 11 de mayo de 1932 en Voghera, Lombardía, Valentino descubrió su vocación desde niño, ayudando a su tía modista.
Con apenas 17 años se trasladó a París para formarse en la École des Beaux-Arts y en la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne, donde fue aprendiz de gigantes como Cristóbal Balenciaga, Jean Dèsses y Guy Laroche.
En 1959 regresó a Roma y abrió su primer estudio en la Via Condotti, germen de lo que un año después sería la Maison Valentino.
En 1960 conoció a Giancarlo Giammetti, socio y pareja sentimental, con quien consolidó una de las casas de moda más prestigiosas del mundo.
Su clientela pronto incluyó a figuras legendarias: Jackie Kennedy, Elizabeth Taylor, Audrey Hepburn, la princesa Diana, Claudia Schiffer, Naty Abascal y Gwyneth Paltrow, entre muchas otras.
Jackie Kennedy fue, quizá, su musa más emblemática. Valentino diseñó su vestido de boda con Aristóteles Onassis en 1968 y varios de sus looks más recordados, como el vestido verde de su visita a Camboya.
CRONOLOGÍA Y LEGADO DE LA MAISON VALENTINO
En Hollywood, el célebre "rojo Valentino" se convirtió en sinónimo de glamour, poder y sofisticación.
Tras su retiro en 2008, sellado con un histórico desfile de alta costura en París, la firma pasó por distintas direcciones creativas. Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli mantuvieron viva la esencia hasta que este último dejó la casa en 2024.
Desde abril de ese año, Alessandro Michele tomó el mando creativo, debutando con éxito en enero de 2025 durante la Alta Costura de París, confirmando que el espíritu de Valentino seguía intacto.
Más allá de la moda, Garavani era un esteta absoluto: coleccionista de porcelana antigua, obsesivo del protocolo y anfitrión exquisito. "Solo sé hacer tres cosas: un vestido, decorar una casa y entretener a la gente", decía con ironía y lucidez.
"Quiero que cuando una mujer entre a una habitación, todo se detenga", confesó una vez. Hoy, con su partida, la moda se detiene un instante para rendir homenaje a quien convirtió cada vestido en una obra de arte y cada mujer en un acontecimiento.
Porque Valentino no solo vistió cuerpos: construyó historia. Y eso, incluso en la moda, es eternidad.