La ceremonia de ordenación será el próximo miércoles 11 de febrero en la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús
Por: César Leyva
Los cuatro seminaristas que este miércoles 11 de febrero serán ordenados diáconos para la Diócesis de Ciudad Obregón realizaron este fin de semana su profesión de fe en la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús. Durante la misa también se dieron a conocer las parroquias en las que prestarán su servicio pastoral tras la ordenación.
Se trata de José Gabriel Arana Pazos, originario de Etchoropo, municipio de Huatabampo; Jesús Enrique Ruíz Flores, de Navojoa; Ciro Adrián Valenzuela, de Sirebampo; y Manuel de Jesús Torres Flores, de Ciudad Obregón. En la celebración litúrgica, los seminaristas hicieron además sus promesas de obediencia y celibato, compromisos que asumirán conforme a las normas de la Iglesia.
La misa fue presidida por el obispo de la Diócesis de Ciudad Obregón, monseñor Felipe Pozos Lorenzini, acompañado por el rector y los formadores del Seminario Diocesano. En este marco se dieron a conocer las primeras encomiendas pastorales que asumirán los nuevos diáconos después de la ceremonia de ordenación.
NUEVAS ENCOMIENDAS PASTORALES
Monseñor Felipe Pozos informó que Manuel de Jesús Torres Flores será asignado a la ciudad de Navojoa, donde colaborará en la Parroquia del Sagrado Corazón y también brindará apoyo en la parroquia de San José, debido al delicado estado de salud de su párroco.
Por su parte, Jesús Enrique Ruíz Flores prestará su servicio en el municipio de Álamos y en el poblado de El Chinal, una zona que agrupa más de 400 comunidades, entre grandes y pequeñas, cuya atención pastoral resulta limitada por la escasez de sacerdotes.
Ciro Adrián Valenzuela apoyará en el Santuario de Guadalupe, en Ciudad Obregón, mientras que José Gabriel Arana Pazos será enviado al municipio de Etchojoa para colaborar en las labores pastorales de esa región.
LLAMA A ORAR POR LAS VOCACIONES SACERDOTALES
Durante su mensaje, el obispo exhortó a la comunidad católica a continuar orando por las vocaciones sacerdotales, al señalar que actualmente cada sacerdote atiende en promedio a cerca de 8 mil personas, lo que dificulta el trabajo pastoral.
Asimismo, destacó la importancia del respaldo de las familias en la promoción de vocaciones entre sus hijos y reconoció el esfuerzo que se realiza en el Seminario Diocesano para la formación de quienes serán los futuros sacerdotes de la Iglesia diocesana.