Vecinos de las colonias Constitución y Tierra Blanca, así como de ejidos y comisarías ubicadas en los límites de Navojoa, padecen diariamente la contaminación que generan las ladrilleras que operan en la ciudad.
Los residentes aseguran que cada vez que estas fábricas comienzan con su operación, los vecinos tienen que lidiar con una gruesa capa de hollín que queda sobre calles, viviendas, coches y muebles.
"Siempre hay alguien en mi casa que está afectado de las vías respiratorias", comentó Sergio Rodríguez, residente de la Tierra Blanca, quien señaló que a pesar del reporte que se hace del problema cada año y cada cambio administración, hasta la fecha no han recibido respuesta por parte de las autoridades municipales.
Sin embargo, pese a que se han implementado medidas para controlar la actividad de las ladrilleras, todavía algunas escapan de la vigilancia oficial y se vuelven un problema para los vecinos.
Cabe mencionar que, en el Municipio, autoridades desconocen el número exacto de ladrilleras y si éstas cumplen con los requerimientos ambientales, pero se calcula que la "Perla del Mayo" hay aproximadamente 500 fábricas de ladrillos, y la mayoría opera en condiciones precarias y contribuyen de manera importante a la contaminación ambiental.
Personal de Ecología resaltó que hay negocios "casuales", que surgen y desaparecen en diversos momentos del año, por lo que se complica la supervisión.
Carlos González Valles, vecino de Tierra Blanca, asegura que es de urgencia que las autoridades mejoren la inspección a estos sitios, de modo que se asegure que los controles de Ecología se apliquen de forma rigorosa.
"La quema que se realiza en las ladrilleras es uno de los cinco factores que provocan las contingencias ambientales en la ciudad", expuso.
VIVEN BAJO UNA ETERNA CAPA DE HOLLÍN
Las noches son opacas y el olor a quemado invade la colonia. En las calles el aire se siente pesado y una gruesa capa de polvo y ceniza se acumula en coches e interiores de las viviendas.
"Es más notorio en estas fechas a veces tienes la casa llena de humo y afuera está igual", comenta Arturo Ortiz, residente de la zona.
Él y otros vecinos comentan que desde hace ocho años son afectados por el humo de una ladrillera que opera a un lado de la colonia, y aseguran que no es el único sitio, pues a las orillas de la ciudad este tipo de actividades son comunes y principalmente suelen estar activas los fines de semana por las noches.
Aseguran que la falta de pavimentación, más las actividades de estas empresas novatas, crean una densa niebla de polvo y hollín por toda la colonia.
LADRILLEROS LABORAN BAJO CONDICIONES PRECARIAS
Muchos de los fabricantes de tabiques de la región trabajan sin el apoyo de herramientas que faciliten su proceso de producción y que los ayuden a disminuir los contaminantes que liberan esta actividad, aseguró un ladrillero de la ciudad quien pidió al medio no revelar su nombre.
El artesano de ladrillo aseguró que este problema podría reducirse con el uso de hornos de gas, en lugar de leña; sin embargo, reconoce que es prácticamente imposible para el sector contar con esa clase de equipos, pues un "artefacto" de esos cuestan alrededor de más de 300 mil pesos. "Vivimos al día, entre sueldos y gastos, y no alcanza para invertir en ese tipo de tecnologías", comentó.
Aseguró que en el sur de Sonora la mayoría de las ladrilleras, si no es que todas, operan de manera artesanal y a la antigua, y no con tecnologías, concluyó.








