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Dicen por ahí, cuando las cosas se complican dentro de un problema, que “éramos muchos y parió la abuela”.

Y en verdad sí que es preocupante que de abril a junio, es decir el segundo trimestre del año, lo que conocemos como el Producto Interno Bruto (PIB) disminuyó en términos reales un 17.3% en relación al periodo enero-marzo.

Para uno que apenas sabe sumar dos más dos, esas cifras que presenta el Inegi, en el sentido de que el sector secundario de la economía, es decir industria de la minería, manufacturas, construcción y electricidad, descendieron en un 23.6% en este periodo, son alarmantes.

A la vez, el hecho de que el comercio, transportes y muchos otros servicios, que se conocen como actividades terciarias, hayan bajado 14.5%, llaman la atención porque gran parte de la economía descansa en ese renglón.

Las que menos sufrieron fueron las llamadas actividades primarias, esto es la producción agropecuaria o pesquera, que solamente se contrajeron en 2.5%.

Podemos acusar a la pandemia, es cierto y no estaríamos equivocados. Pero el punto neurálgico es que la economía ya venía de bajada mucho antes de que el coronavirus irrumpiera en este país, allá por el mes de marzo.

Y eso, en buen romance, quiere decir que habrá más pobreza en este país.

“Durante el primer semestre de 2020, el PIB oportuno se redujo 10.5% respecto a igual lapso de 2019, con series desestacionalizadas”, sostiene un documento del Inegi.

Así las cosas, como diría “El Buqui”: “¿A dónde vamos a parar?”.

BUSTAMANTE DEBE MUCHAS

No está usted para saberlo, pero yo sí para contarlo, pero el que dejará su estado de comodidad con el que ha navegado durante este sexenio, será el Coordinador General del Consejo Estatal de Concertación para la Obra Pública (Cecop), Manuel de Jesús Bustamante Sandoval.

Si bien ha tenido sobre su labor un manto protector, con la llegada de la Cuarta Transformación se le comenzó a investigar en serio y todo indica que no solamente su estancia en Cecop sino en la delegación de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) es objeto de minucioso análisis en materia financiera.

Y es que, dicen los enterados, desde la dependencia federal trabajó arduamente para alimentar con recursos a algunas campañas del PRI. Como la Conafor no es una dependencia que llame poderosamente la atención, desde ahí se pudo maniobrar con cierto sigilo a favor de las finanzas de ciertos candidatos.

Por supuesto, su premio con la llegada de funcionarios de la 4T               a las delegaciones, fue Cecop, pero es un organismo en el cual hay formas para inflar precios, por ejemplo, y desde ahí han comenzado autoridades federales a jalar el hilito.