Article inline ad

Si como Pedro Pablo Chirinos Benítez relató, para obtener su renuncia como Fiscal especializado en Materia de Delitos Electorales, fue objeto de amenazas de parte de la Fiscalía General del Estado, doña Claudia Indira Contreras Córdova va a tener que responder con mucha claridad sobre el trasfondo de este problema.

El pasado día 9, Chirinos Benítez recibió el documento que le notificaba que  ya no necesitaban sus servicios y que por lo tanto debía abandonar su puesto, pero como abogado que es también se ampara en preceptos legales para señalar el error en su destitución.

Pero, además, alega que todo el aparato represor de la Fiscalía se le fue encima, al grado de sentirse intimidado

“Tengo que señalar que he sido amenazado e intimidado para no seguir adelante, incluso se me presionó para entregar la renuncia, temo por la seguridad mía y la de mi familia y solicito a todas las autoridades conducentes a intervenir, este trato que se me está dando es bastante indigno, si así pasa esto con los propios, imagínense con los extraños. No sé si es un tema de mi perfil, no sé si sea un tema de mi trabajo, estoy completamente en estado de indefensión y temo por la seguridad propia y la de mi familia por el amedrentamiento de que fui víctima”, expuso el ex Fiscal en entrevistas con medios de comunicación.

Como se recordará, Chirinos Benítez, familiar del ex gobernador de Veracruz, Patricio Chirinos Calero, fue un operador del gobierno panista de Guillermo Padrés Elías y por ello causó extrañeza que en la presente administración estatal se le ubicara dentro de la Fiscalía especializada en lo electoral.

¿Qué habrá pasado como para merecer el trato que, según sus palabras, le prodigó el personal de Contreras Córdova, cuando se supone que su labor debe terminar hasta el año entrante?

Hacen falta muchas explicaciones, sobre todo de parte de la Fiscal General, porque el puesto del que Chirinos Benítez ha sido expulsado prácticamente, no es cualquier cosa sino que tiene su labor central en las controversias derivadas de los procesos electorales, principalmente.

Poco se sabe sobre lo que hizo o dejó de hacer este hoy defenestrado funcionario en sus encomiendas, pero lo que llama la atención es la forma en que ha sido expulsado del gabinete estatal y por ello si no hay explicaciones convincentes de parte de las autoridades, el ropaje de víctima de que hoy Chirinos Benítez se ha vestido, le perseguirá ante la opinión pública.

Del que tampoco se sabe mucho ya, como que su puesto nació para calmar las calenturas del momento, pero se ha ido apagando conforme pasa el sexenio, es Odracir Espinoza Valdez, Fiscal Anticorrupción.

Sus férreas batallas contra los malos del sexenio pasado parecen evocar las del Quijote contra los molinos de viento porque no se conoce que haya atrapado a grandes delincuentes de cuello blanco para remitirlos a las cárceles de Sonora.

Alguien decía que cuando quieras que nada se resuelva, crea una comisión especial y eso ha pasado con esta novedosa Fiscalía Anticorrupción de inicios del sexenio que lanzó sus tentáculos hacia todas partes pero poco a poco sus castillos contra la inmoralidad se han ido cayendo porque los casos presentados no tuvieron la fuerza probatoria necesaria como para mantener en chirona a dos que tres corruptos.

Ojalá, en serio, que alguien nos ilustre, primero sobre la corrida de toros en el caso de Chirinos Benítez, pero también en la fantasmagórica Fiscalía Anticorrupción que mucho ha costado a los sonorenses para mantener una estructura burocrática cuyas victorias pírricas están en entredicho.

Comentarios: [email protected]