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El afroestadounidense George Floyd repitió más de 20 veces que no podía respirar y advirtió a los policías que lo detuvieron que iban a “matarlo”, justo antes de morir asfixiado durante su arresto en Minneapolis, el 25 de mayo, según documentos judiciales.

Durante el arresto, Floyd suplicó a los agentes de no meterlo en el vehículo policial porque era claustrofóbico y tenía problemas físicos, según la retranscripción de esas grabaciones presentada por uno de los agentes implicados el martes en un tribunal de Minnesota.

Luego dijo: “Mamá, te quiero. Dile a mis hijos que los quiero. Estoy muerto”, antes de repetir más de 20 veces “no puedo respirar”.

Los cuatro agentes fueron despedidos un día después de la muerte de Floyd. Todos podrían ser condenados a hasta 40 años de cárcel.

La víctima había sido arrestada por tratar de pagar con un billete de 20 dólares falso.