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El fenómeno es más común de lo que se piensa, pero el machismo impide que el problema se toque de fondo

El fenómeno de la violencia doméstica apunta, en gran parte, a que las mujeres son víctimas; sin embargo, los hombres también son objeto de ello.

Pero debido al machismo que aún impera en gran parte de la sociedad, les impide hablar y, cuando acuden por ayuda ante una autoridad, ésta no les cree.

Fue el caso que le ocurrió a un hombre de la región de Virrey del Pino, Argentina, que cansado de las agresiones y golpizas que le soportaba a su esposa, acudió a la Policía, pero cuando expuso el caso, no le creyeron, pues le dijeron que él era el hombre.

Explicó que en una ocasión, su esposa lo amagó con un cuchillo y le correteó por toda la casa; en otra ocasión le propinó tantos golpes en el rostro, que le rompió varios dientes.

“En una oportunidad ella discutió conmigo, se puso agresiva, me golpeó en mis partes bajas y me rompió los dientes”.

Señaló que los ataques de su mujer se repiten cada 15 días o al mes, pero que no nada más él era su víctima, sino también sus hijas, a las que tenía amenazadas.

Refirió que en una ocasión, la confrontó y le dijo que la iba a dejar, pero que ella se puso como loca e hizo algo que lo dejó más sorprendido: se cortó el pelo y quiso prenderse fuego.

Y aunque en reiteradas veces buscó apoyo de la Policías, los uniformados jamás levantaron denuncias, pues no le creían que una mujer hiciera algo así.