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Conforme pasan los días de este inefable año 2020, pienso que me voy haciendo más sensible en muchos aspectos y en otros quisiera hacerme de acero para que no me afectaran, vamos, para ni siquiera pensar en ellos.

Y en gran parte de los pequeños grandes detalles en los que me ido sensibilizando, por obvias razones, es en la muerte. Esa eterna compañera que no se nos separa ni por un segundo. También he caído en cuenta que debo dejar de dar por dadas las cosas; en creer que mañana las cosas serán como se “supone” deben de ser porque simplemente no es así; me queda claro, los cambios constantes son lo único que no cambia.

Respecto a fenecer admito que no me da miedo, pero, sobre todo, hasta ahorita he disfrutado mucho el estar vivo y deseo seguir estándolo por mucho tiempo y, de igual manera, sé que un día querré partir.

Ahora entiendo un poco más por qué los aztecas y otras muchas culturas prehispánicas la abrazaban con respeto y sin temor, por qué en todo su universo estaba presente, en su filosofía, en sus mitos y en sus fiestas, todo siempre giraba en torno a la dualidad vida-muerte, como muestra de que todo tiene su contraparte; su justo equilibrio. Tiempo de sembrar y de cosechar. Tiempo de lluvias y tiempo de sequía. Tiempo para la noche y tiempo para el día; vivir y morir es lo que mantiene en equilibrio al universo. Es duro de entender y más de aceptar, pero morir es parte implícita de vivir y viceversa.

Y ese gran misterio de a dónde van los muertos ha sido parte de nuestra historia desde el inicio de los tiempos de la conciencia de la humanidad. Cada quien cree lo que le han enseñado a creer, aunque nadie sabe exactamente a dónde van. Pudiera ser el lugar del deleite eterno; del verano constante, de la belleza y armonía perfecta, ahí junto a Dios donde no hace falta nada. Otros creen que todo termina en la tumba y tan tan, todo se acabó, y otros creen en infiernos, limbos y purgatorios. Cada quien, pero llegará el momento en que todos estemos muertos, y, mientras eso pasa, honremos la vida que la vida es corta.