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Me llama mucho la atención la apreciación tan polarizada que se tiene del presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador: o lo aman o lo odian. Nada de medias tintas. Y eso es justo lo que me llama la atención. Ellos dicen, los que lo aman, que los que lo odian lo hacen porque López Obrador acabó con sus “privilegios” obtenidos durante los gobiernos anteriores, pero yo, como ciudadano común y consciente les digo ¿cuáles privilegios? Si no ha habido un solo gobierno, hasta el momento, que no nos haya hecho daño. Un solo gobierno que no haya sido corrupto e ineficiente.

Los amantes de AMLO insisten en que el caudillo realmente se preocupa por combatir la corrupción y la pobreza, dos temas sumamente trascendentes, pero no se ve cómo lo harán, primero, su gabinete está plagado de corruptos y, segundo, con dádivas se podrá paliar la pobreza, pero no acabar con ella. No funcionará y no habrá dinero que alcance para cumplir esta ilusión.

Los que aman al presidente, su partido y el presidente mismo se han dedicado a dividir a la gente: o estás conmigo o estás contra mí. No hay de otra sopa, cuando lo que en verdad queremos millones de mexicanos es estar unidos en torno a un solo proyecto de nación, mismo que no han sabido dar a conocer los que trabajan para lo que llaman la Cuarta Transformación de México. No hay claridad en la visión del país que queremos construir, y si lo que realmente quieren, que eso es lo que creemos muchos, quizá por mala comunicación, también, es hacer del nuestro un país comunista, una Venezuela cualquiera, no podrán y esto se saldrá de control. Y todo por la mala comunicación que ha mostrado tener el gobierno de la república lo que lo menos que ha generado es odio en millones de personas.

Al respecto hay una frase muy sencilla, que más bien parece un juego de palabras pero que aclara el panorama, en política se trata de saber hacer y hacer saber. Son elementos claves que están fallando, y creo que esto se debe al papel que juega el que debe ser el líder, de que única verdad que hay y que cuenta es la mía, y eso es un error garrafal.

Por lo que a mi humilde opinión respecta, me parece que no han sabido hacer mucho menos van a poder hacer saber al pueblo el camino y los avances obtenidos en el proceso de mejoras en nuestra calidad de vida, sino para todos, al menos para la mayoría. Sin duda López Obrador llegó al gobierno en muy mal momento por las razones que todos sabemos, y veo casi imposible que pueda adaptarse a los grandes cambios y desafíos que se están viviendo. Deseo de todo corazón que nos vaya bien, pero los buenos deseos o la esperanza no son suficientes para lograr al menos un gobierno aceptable.

En lo personal haré todo lo que esté a mi alcance para ser un buen ciudadano, respetaré a la autoridad, daré mi opinión, aunque no me la pidan y no les guste, y seguiré con el mazo dando y a Dios rogando por una patria justa, ordenada y generosa para todos.