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Sobre los nuevos escarceos entre los gobiernos tradicionales yaquis y las autoridades civiles en torno al acueducto Independencia, la sombra del fantasma de la reunión de Bucareli del 21 de enero de 2014, cuando se acordó darle a Hermosillo 30 millones de metros cúbicos de agua, es una pesada losa.

Por eso, quizás, ayer que se reunieron, palabras más, palabras menos, dieron a entender que en esta nueva etapa de esa lucha inconclusa, no se habrá de pactar a escondidas con el gobierno.

Hay evidencia fotográfica de quiénes estuvieron en ese encuentro, entre ellos Faustino Félix Chávez, Rogelio Díaz Brown Ramsburgh, Juan Leyva Mendívil, Tomás Rojo Valencia, Mario Luna Romero, Baltazar Peral Guerrero, entre otros miembros del llamado Movimiento Ciudadano de Defensa del Agua.

Por la Tribu Yaqui acudieron, según se dijo, los gobernadores tradicionales que habían tomado la vara de mando apenas 15 días atrás, pero aparentemente a los que no comulgaban con el acueducto, al menos cuatro, fueron suplantados, pues finalmente ni las autoridades estatales ni federales los conocían y bien pudieron pasar por “gobernadores”.

Hoy ese acuerdo es considerado ilegal porque no se cumplieron los compromisos de los gobiernos federal y estatal, pero el mal ya está hecho porque la obra del gobierno de Guillermo Padrés Elías funciona a pesar de las disposiciones judiciales en contra.

En esta nueva etapa de la lucha contra el Acueducto Independencia y el Ramal Norte, los yaquis están seguros de que no se pactará a escondidas con los gobiernos porque ya una vez les jugaron chueco y ahora puede volver a suceder si conceden la construcción de un acuaférico para Hermosillo.

Es posible que en unas horas o días, el presidente Andrés Manuel López Obrador haga un pronunciamiento sobre el agua y territorio yaqui, luego de haberse estudiado todos los problemas que esos dos recursos naturales han dejado para los indígenas.

¿Será acaso parte de una negociación entre los yaquis y el gobierno federal este acuaférico?

Se sabrá a ciencia cierta si ese buscapiés lanzado por la alcaldesa de Hermosillo, Célida López Cárdenas, fue precisamente para revivir un tema que se creía ya olvidado pero que finalmente pudiera ser resuelto con final feliz, es decir que tanto la capital sonorense como los yaquis reciban los beneficios correspondientes a cada uno.

Según se ha sabido, el Distrito de Riego del Río Yaqui cuenta ahora entre sus filas a José Maldonado, un ex funcionario del sexenio de Enrique Peña Nieto, aunque no se sabe con qué fines, pero lo cierto es que desde su llegada el tema del acueducto Independencia como que ha “revivido”.

Más raro es que el Acuaférico tome relevancia justo cuando los yaquis están por solicitar al gobierno Federal una interpretación del decreto de Lázaro Cárdenas del Río en cuanto a los recursos hídricos que les tocan y su territorio.

Será el sereno, pero hay algunos muy suspicaces que hablan de una estrategia para mantener el control del agua en la región, sobre todo ahora que desde el gobierno se ha hablado de la posible extinción de los distritos de riego concesionados.

Es, en suma, un nuevo estira y afloja en torno a uno de los recursos más valiosos para la humanidad y que se espera se convierta en palanca de desarrollo para la Tribu Yaqui y no en la gallina de los huevos de oro de unos cuantos agrotitanes.

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