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Manuel Borbón Morales
(Lic. Ciencia Política y Administración Pública)

Con miras a la renovación de 21,368 cargos de elección en México durante el cada vez más cercano 2021, muchos se han comenzado a preguntar acerca de los posibles perfiles y candidatos que habrán de contender por representar a millones de mexicanos en los diversos puestos en disputa.

En esta ocasión el objeto de análisis serán los electores que habrán de tener en sus manos la valiosa decisión de elegir quienes serán los que lleven las riendas y el futuro de sus respectivas localidades.

Para estos comicios, los jóvenes serán el sector mayoritario, hablando de las personas que están facultadas para ejercer su voto, esto debido a que, según la última actualización en el portal de Instituto Nacional Electoral, actualmente en México 25,662,773 jóvenes de entre 18 y 29 años, se encuentran habilitados para ejercer su voto en las siguientes elecciones, lo cual representa un total de 29% de la lista nominal, y específicamente en el estado de Sonora, durante las próximas elecciones podrán ejercer su derecho al voto un total de 586,146 sonorenses de entre 18 a 29 años, es decir, el 27.85% de la lista nominal en el estado.

Evidentemente, el sector juvenil habrá de jugar un papel decisivo para elegir a los mandatarios que darán forma al estado en los años venideros. Empero, no todo es miel sobre hojuelas para este sector en cuanto a participación ciudadana, esto debido a que, aún con la mayoría en los números y en el papel, los jóvenes se encuentran ante una desventaja sumamente lacerante, ya que, año tras año, la representación para dicho sector se queda sumamente baja con respecto a su peso demográfico, para ejemplo tenemos una casi nula participación de hombres y mujeres jóvenes en los cabildos, congresos locales y federal, así como en los diferentes gabinetes locales, los cuales, lamentablemente se encuentran saturados y aislados de las nuevas ideas y dinamismo de este sector de la población.

Asimismo, no podemos negar que mucha de esta baja representación de la voz de los jóvenes, se simboliza por uno de los grandes males de esta generación, la apatía a participar y proponer para generar un cambio en la comunidad, es decir, nuestra generación regularmente está al tanto de las problemáticas que afectan nuestras vidas, lo cual, desafortunadamente no desemboca en más que algún comentario en redes sociales, y cuando llega la hora de hacer alguna propuesta para accionar y generar el cambio que tanto deseamos, la apatía puede más que cualquier otro deseo.

Lo anterior se identifica fácilmente en los porcentajes de participación electoral de este sector, ya que, durante los pasados comicios de 2018, el sector que menos ejerció su derecho al voto fue el de los jóvenes de entre 20 a 29 años, con una paupérrima participación electoral de tan sólo el 53.11%, en contraste con la participación del 73.84% que presentó el sector de los 60 a 69 años.

Por lo tanto, los jóvenes tenemos en nuestras manos, como nunca antes, la posibilidad de ejercer el poder de elección que se nos brindan las siguientes elecciones para demostrar que además de conocer y ser sensibles ante las problemáticas que más nos afectan, tenemos la capacidad de dejar a un lado la apatía y la flojera para comenzar un nuevo camino. Lejos de pedir cotos de poder por default, habremos de ganárnoslo con nuevas ideas y propuestas para lograr así una cooperación generacional en búsqueda del progreso.

“La juventud es una actitud en la vida del ser humano, es joven quien quiere serlo, hay dos clases de personas, los jóvenes viejos y los viejos jóvenes, es cuestión de actitud” – Carlos Casanti.

borbonmanuel@gmail.com