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Manuel Borbón Morales
(Lic. Ciencia Política y Administración Pública)

Una oposición política, en esencia, representa la diferenciación de ideas y formas de llevar a cabo el ejercicio de Gobierno.

Uno de los pilares principales de la democracia moderna es una oposición fuerte y sólida que brinde contrapesos al poder en turno, cuidando siempre la delgada línea de caer en el desacuerdo per se, lo que provoca una rivalidad sin necesidad y, sobre todo, sin resultados positivos para la sociedad.

En México, la historia de la oposición ha sido una larga Odisea, desde la conformación de agrupaciones políticas en la primera mitad del siglo XX, hasta la conformación de organizaciones de la sociedad civil, quienes han jugado un rol bastante importante en la dinámica política nacional durante los últimos años.

Se pudiera decir, que en la actualidad vivimos en una sociedad con una democracia madura y sustentable, lo que ha permitido la pluralidad de ideas en las cámaras legislativas, así como también, en el poder ejecutivo, para ejemplo tenemos que, durante los últimos tres mandatos presidenciales, los mexicanos hemos elegido como autoridad a tres diferentes fuerzas políticas para llevar las riendas de este país.

El tema causa relevancia, debido a que el gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador está cimentado, justamente, en una fundamentación histórica de oposición, misma que ha marcado la pauta a seguir en múltiples decisiones de gobierno que ha ejercido.

Empero, la correlación que predomina hoy en día entre gobierno y oposición dista mucho de ser la ideal para una democracia moderna. La oposición en México, a punto de entrar de nueva cuenta en un proceso electoral que será decisivo para el futuro del país, se encuentra aún, en un profundo letargo del cual parece despertar a ratos sin dar el paso firme que los despabile y los meta de lleno en la pelea por el poder.

Un ejemplo de lo anterior es fácilmente identificable con los actos de los últimos días en los que, la oposición al gobierno de la 4T ha lanzado diversas manifestaciones sin sabor, pero, sobre todo, por más impresionante que parezca, sin propuesta alguna, mismas que solo han proliferado la polarización y debates absurdos, donde todos sabemos quién lleva las de ganar. Partidos políticos, cámaras empresariales y organizaciones de la sociedad civil, se han remitido a lanzar la simplista propuesta en negativa de #FueraAmlo, esto sin hacer mención alguna del como “sí” resolverían ellos los problemas actuales por los que atraviesa nuestro país.

Una verdadera oposición, deberá estar cimentada en un profundo análisis prospectivo, no podemos seguir esperando que la única forma de participación política desde la oposición sea, lanzar reclamos y llamados para cuestiones negativas.

En los próximos comicios de 2021, el partido y/o personaje que logre identificar lo anterior, será el que capitalice los no pocos errores cometidos por López Obrador durante su primera mitad de sexenio, y por ende obtener el triunfo en las urnas.

Urge a los mexicanos una oposición cimentada en una propuesta en positivo que permita participar en el contraste de ideas y proyectos rumbo al 2021.

“No debe disputarse el poder por el poder mismo, ni actuar por odio o desesperanza. Al contrario, la lucha política debe privilegiar el amor a México y la encendida esperanza de construir un hogar en común”. -Luis H. Álvarez

borbonmanuel@gmail.com