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Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez.

Una bocanada profunda de aire y estoy listo para iniciar la entrega de esta columna.

Ya calmado, puedo esperar que no me guiaré por el enfado de saber que, por ejemplo, la red de teléfonos celulares fue atacada en alguna parte del país y nos dejó sin comunicación con nuestros amigos o familiares.

Mucho menos atacaré a puñetazos la pared porque al no tener comunicación alguna, los “pajaritos en el alambre” no pudieron escuchar algunos detalles de cómo obtengo información sobre temas relevantes para pergeñar estas líneas.

Respiro otro poco para evitar golpear a alguien al saber que el Departamento de Tránsito Municipal aplica multas excesivas a decenas de camioneros que deben pasar por Ciudad Obregón, pero a los cuales se les obliga a devolverse hasta el libramiento, todo con tal de que paguen otra cuota más.

Es tal el enfado de los hombres del volante que este día harán una manifestación en la caseta de cobro del libramiento y se unirán los de Sonora y Sinaloa porque, la verdad, es harto enfadoso andar escuchando desde hace mucho la intolerancia de los genízaros, sobre todo frente a disposiciones que, como la que ellos reclaman, no están inscritas en ningún documento legal y se aplican solamente porque a alguien se le ocurrió.

Suerte que estoy un poco más tranquilo y no me enojaré porque, como dice la gobernadora del Estado, un 60% de la población sigue en las calles como si los contagios del coronavirus fuesen solamente tema de una película de terror o algo así.

Seguramente ese 60% que sin tener algo por hacer en las calles anda circulando libremente, habrá de entender el por qué de los llamados a “quédate en casa” cuando a uno de ellos o su familia le toque estar en cama con ese mal. Ojalá y no, pero apenas así entienden.

“Hace días les dije que estaba muy preocupada porque habíamos superado los mil contagios y teníamos 79 decesos. Hoy, 7 días después, ya rebasamos los mil 800 casos y tenemos 139 fallecimientos. Es decir, en una semana se nos dispararon 73% los contagios y 66% las muertes”, afirmó Claudia Pavlovich Arellano.

Y conforme avanza esta columna, me digo yo mismo que no debo comportarme como energúmeno porque los ciudadanos de este municipio solamente están dedicados a la protesta en redes sociales, pero a la hora de pedirles que salgan a la calle para pedir que su gobierno municipal realmente se ponga a trabajar, se quedan mudos o, sencillamente, se esconden.

Es por eso que las autoridades hacen lo que les da la gana, pues saben que no habrá quienes en verdad tomen al toro por los cuernos y las emplazarán para que lo prometido en sus campañas políticas realmente se cumpla, como por ejemplo atacar la corrupción de ayer, pero también la de hoy.

Y lo peor es que son las mismas caras, de uno y otro partido político, las que en unos meses más andarán pidiendo el voto por las casas y habrá una vez más quienes, por una despensa o un billete, les crean y saldrán a votar por ellos, cuando las promesas de ayer ni siquiera las cumplieron en su actual ejercicio del poder.

Por eso mejor cuento antes de enojarme contra ese pueblo agachado que se conforma con la miseria de políticos que hoy desangran sus bolsillos y con ese mismo dinero buscan el aplauso de quienes les creen tantas mentiras:

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez.

Comentarios: francisco@diariodelyaqui.mx