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Para la señora Emma Aguilar Amaya el confinamiento le dejó grandes beneficios, luego de que un grupo de voluntarios le remodelaran su casa además de brindarle otros apoyos.

Por: Michel Inzunza

A finales de abril, de manera altruista algunas personas se reunieron para llevar despensas a quienes se veían más necesitados durante la crisis sanitaria y que, a causa de la cuarentena, no podían salir de sus casas.

Así fue como estas personas conocieron a Emma, una mujer diabética, a quien por causa de la enfermedad le amputaron una pierna, además sufre de hipertensión y batalla para acceder a medicamentos y comida.

Lo más conmovedor fue ver que Emma vivía en una casa de material y gran parte de ella se había quemado hace ocho años, dejando heridas de tercer grado en el rostro, manos y brazos de la mujer.

Derivado de ello, el grupo se organizó y aunque el apoyo de la ciudadanía no fue total, lograron adquirir material de construcción para revestir las paredes de la casa.

También pagaron a dos albañiles para que realizaran las labores y uno más se ofreció a trabajar sin cobrar un peso. Finalmente se enyesó y pulió el resto de la habitación, además de donarle algunos enceres domésticos.

Hoy la señora Emma cuenta con mejores condiciones de vida y agradece a quienes de buen corazón realizaron las donaciones y se solidarizaron en esta pandemia.