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Jesús Carvajal Moncada
(Promotor cultural)

Como todos los campos de la vida social, la educación se ha visto afectada y ha tenido que implementar estrategias para dar continuidad a sus programas, porque si bien se han suspendido sus actividades presenciales, ha sido posible proseguir por medios tecnológicos, en lo que se conoce como educación virtual, a distancia o en casa.

Ciertamente, los avances en el desarrollo de la tecnología permiten hoy llevar a cabo tareas educativas, algo no necesariamente nuevo reciente, porque ya ha sido parte de programas de licenciatura y posgrado, e incluso, el nivel básico ha entrado ya a formar parte de esta dinámica para personas con retraso educativo.

No obstante, todo lo anterior no quiere decir que sea una labor sencilla. La pandemia forzó a entrar en modalidades de educación distintas, utilizadas ya, pero no de manera total, como hasta ahora en los diversos niveles. La situación implica habilitar plataformas para una gran cantidad de usuarios y el adaptar planes y programas para lograr aprendizajes sin acudir a las aulas. Por otra parte, aunque el uso de dispositivos electrónicos está más extendido en la actualidad, su utilidad ha apuntado más hacia la comunicación, la información y la diversión, esto en la mayor parte del tiempo. Además, es evidente que no toda la población cuenta con acceso a internet. Las dificultades en este sentido se han hecho patentes también.

Bajo estas condiciones, se ha proseguido con el estudio de los contenidos educativos, en algunos niveles y escuelas con mayor atención y profundidad que en otras por supuesto, con resultados que todavía deberán evaluarse detalladamente para determinar los alcances de semejantes acciones.

Así como en el caso del campo de la salud, de la economía, formal e informal, incluyendo actividades artísticas y deportivas, el área de la educación ha dejado en claro las diferencias sociales en cuanto a conectividad y la preparación requerida para el uso eficiente de la tecnología en la educación. En este sentido me refiero a que se precisa de una preparación a fondo para la incorporación de los recursos tecnológicos en las escuelas. Se debe justificar su implementación, dosificar contenidos, elegir actividades idóneas de acuerdo a lo estudiado y los medios digitales más efectivos, esto es, la plataforma de gestión de actividades educativas u otros programas o aplicaciones.

Hoy contamos con más recursos electrónicos, pero se necesita la debida capacitación y una mayor eficiencia en la conexión a internet. Por otra parte, el aprendizaje en casa implica una puesta en práctica de las estrategias cognitivas de una manera distinta a como se hace en las aulas, donde la comunicación directa con el docente es de gran importancia.

Desde luego, ha sido muy positivo que el ciclo escolar haya continuado con el trabajo en casa hasta el final del mismo para proteger la salud de profesores y estudiantes, en tanto con ello se cuida también de las familias. Me resulta claro que las clases presenciales siguen siendo esenciales, pero igualmente, que la tecnología e internet juegan un papel de gran importancia en la vida actual. Debemos continuar preparándonos para utilizar estos elementos de forma constructiva y generar mecanismos para que la sociedad en su conjunto tenga acceso a ellos.