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Hoy es el día uno, por lo menos oficial, de un aislamiento social que, en realidad, comenzó durante la semana pasada en buena parte del país. No estamos todavía en una etapa de aislamiento obligatorio ni tampoco el Covid-19 ha alcanzado en nuestro país las proyecciones que ha tenido otras naciones.

Más allá de la confianza (o, mejor dicho, la desconfianza) en los datos de las autoridades, lo cierto es que hemos tenido un margen para tomar previsiones que otros países no tuvieron. El problema es de otro tipo: el de un liderazgo que, en lugar de establecer un frente unido entre el gobierno, los medios, las oposiciones y las organizaciones civiles, ha utilizado estas semanas para desechar consejos de su equipo de salubridad, para fomentar divisiones, inventar conspiraciones, aprobar leyes a través de agandalles legislativos y no dar a conocer lo que se reclama desde casi todos los ámbitos: un programa amplio, completo y claro de cómo se enfrentará la crisis de salud y económica y cómo vamos a transitar hacia el futuro, en un mundo que cambiará de rostro a partir de la pandemia, mientras nuestras autoridades parecen seguir insistiendo en mirar hacia un lejano pasado.

En este entramado de confusiones que se han generado con la epidemia, hay voces que resaltan y se deben escuchar. Una de ellas es la de Yuval Noah Harari, el extraordinario autor de Sapiens, un libro imprescindible que en español se tituló De animales a dioses (Debate, 2017). Harari acaba de publicar un extenso artículo en Financial Times sobre la pandemia y sus consecuencias sobre el futuro.

Dice Harari que “en los últimos años, los políticos irresponsables han socavado deliberadamente la confianza en la ciencia, en las instituciones públicas y los medios de comunicación. Ahora, estos mismos políticos irresponsables podrían estar tentados a tomar el camino del autoritarismo, argumentando que simplemente no puedes confiar en que la gente hará lo correcto”.

¿No es lo que sucede cuando las autoridades se quejan de que se informa demasiado, que tanta información genera temor o cuando descalifican a la gente por tomar medidas que el gobierno todavía no avala o impulsa?

“La epidemia del coronavirus”, continúa Harari, “es, por lo tanto, una prueba importante de ciudadanía. En los días venideros, cada uno de nosotros deberá optar por confiar en los datos científicos y los expertos de la salud en lugar de infundadas teorías de conspiración y en políticos egoístas”.

Si hay algo que erradicará la actual pandemia es la concepción, absurda ya antes de la emergencia, de que “la mejor política exterior es la interior”. Sin una cooperación amplia y profunda, sin involucrarnos en los temas globales, sin abandonar una política exterior mojigata que nos aísla, perderemos espacios y oportunidades en el mundo postcovid-19, donde la política global será decisiva, sobre todo en el terreno económico.