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La organización Unidad de la Fuerza Indígena y Campesina (UFIC) demandó la intervención del Gobierno Federal para frenar el abuso de “coyotes” o intermediarios, que ocultaron grano en sus almacenes para encarecer el precio del maíz hasta en 25 por ciento durante el último mes.

Esto luego de que productores de tortilla advirtieron de una alza en el kilo en los siguientes días en más de 110 mil establecimientos en el país, deploró el presidente de la UFIC, Isidro Pedraza Chávez.

El dirigente demandó la intervención directa del presidente Andrés Manuel López Obrador, así como de las secretarías de Economía y Agricultura y Desarrollo Rural, y de la Procuraduría Federal del Consumidor para frenar el abuso.

Desde enero pasado, sostuvo, se había alertado del alza “hormiga” en el precio del kilo de tortilla de entre 10 y 15 por ciento, con el precio en tortillerías en la Ciudad de México que alcanzó entre 14 y 16 pesos, mientras en el norte del país se ubicó hasta en 18 pesos.

Incluso, agregó, el Consejo Rector de la Tortilla Tradicional Mexicana advierte que el kilo de tortilla podría llegar a 20 pesos.

Mediante un comunicado, dejó en claro que esta medida afectará al consumidor en este momento de crisis económica, sin olvidar que antes padecieron los productores de maíz, tanto los que fueron apoyados con precios de garantía como los que quedaron fuera del programa.

Los primeros, detalló, por las estrictas medidas de calidad de Segalmex, las cuales limitaron la recepción del grano en sus bodegas de acopio en perjuicio de una población productora de maíz de 2.8 millones de pequeños y medianos agricultores maiceros.

Esa limitante dejó en manos de “coyotes” a los productores y en el mercado libre los “precios pagados al productor en el maíz de la cosecha P-V 2019 fluctuaron de tres mil 800 pesos y cuatro mil 150 pesos la tonelada”.

“Es evidente que el pequeño agricultor maicero queda en total indefensión ante el encarecimiento de su producción, aún cuando Segalmex le compre sólo una mínima parte de su cosecha”, lamentó.

Además, añadió que el cambio climático afectó la siembra, pues la sequía registrada disminuyó el área de siembra en ocho por ciento anual a 450 mil hectáreas sólo en Sinaloa, mientras en Guerrero la producción se afectó en poco más de 50 por ciento.

Esta situación, precisó Pedraza Chávez, propició una menor disponibilidad de maíz nacional, por lo que se estima que las importaciones pasarán de 16 millones de toneladas en 2019 a un récord de 18 millones de toneladas en 2020, cifra muy superior a las 17.13 millones de toneladas adquiridas en 2018.

El dirigente de la UFIC pidió a la Federación diseñar un programa emergente de protección a la pequeña y mediana agricultura mexicana, principalmente de granos básicos, para resistir los embates económicos por crisis, e impedir que “coyotes” lucren con la pandemia del COVID-19, escondiendo el maíz para presionar su precio a la alza y con ello el de la tortilla.