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Francisco Arellano Félix se paseaba por México y nadie lo tocaba, hasta que lo alcanzó la ley y lo sacó de circulación por 10 años, después de lo cual fue asesinado en 2013, durante una fiesta

Una de las peleas más sonadas de México fue, sin duda, la de Julio César Chávez y Greg Haugen, quienes se tramaron un 20 de febrero de 1993 ante un abarrotado Estadio Azteca, con más de 100 mil espectadores para ver en acción al “César del Boxeo”.

Al salir de los vestidores, el púgil era acompañado por un grupo de entre 18 y 20 personas, pero en esa ocasión, entre ellos iba uno de los narcotraficantes más buscados de México: Francisco Arellano Félix, “Pancho”, fundador junto a sus hermanos del Cártel de Tijuana.

Vestido con una peluca y con una cinta con el nombre del campeón, Arellano Félix caminó al lado del monarca hasta llegar al cuadrilátero, donde se mediría al retador Haugen, con la canción “México lindo y querido” de fondo.

En su libro de JC Chávez, titulado “La Verdadera historia”, el monarca habla sin tapujos de su amistad con el capo y su decisión de exhibirse en televisión.

“Pancho (Arellano Félix) ya tenía problemas con la justicia y venía en la bola con nosotros, vestido de etiqueta y con una peluca. No le importó ser visto en televisión a nivel mundial al lado del campeón. Del vestidor al túnel recorrimos aproximadamente 10 minutos caminando”, narró el expúgil.

Sin embargo, 10 meses después, en diciembre de 1993, el largo brazo de la justicia alcanzó en Tijuana al narco sinaloense y lo condenó a purgar una condena de 10 años.

Arellano Félix cumplió su sentencia e inició una vida en Los Cabos, Baja California Sur, alejado del estilo que había vivido muchos años; sin embargo, durante una fiesta infantil ocurrida en 2013, el narco le pasó la factura y un hombre vestido de payaso le arrebató la vida a tiros, delante de los asistentes.