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Desde que en 1989 se comenzaron a instalar casetas de cobro en la entonces inacabada carretera federal Cuatro Carriles; esta vía ha desbordado pasiones a lo largo de los años.

Por: Michel Inzunza

Gobiernos, ciudadanos y partidos políticos se han enfrentado desde entonces en una lucha por el libre tránsito.

Curiosamente, el choque entre autoridades y sociedad ha sido camaleónico, pues cuando el PAN o la izquierda han estado como oposición, su lucha se ha recrudecido, pero cuando esos partidos han llegado al poder, convenientemente desechan cualquier posibilidad de retirar las plazas de cobro.

Convertida incluso en “caja chica” de algunas administraciones, la carretera se ha ido transformando, al grado de que hoy ya cuenta con concreto hidráulico en la mayor parte de su superficie, pero lo que no ha cambiado es la necesidad de recaudar el peaje correspondiente.

La lucha de diversos grupos se ha enfocado precisamente a que en realidad a la carretera solamente se le ampliaron dos carriles y los dos que ya estaban no se convirtieron en vía libre de cuotas, como sucede en la mayor parte de los estados donde se han construido autopistas.

LA HISTORIA

Antes de 1988, en la carretera Internacional 15 en Sonora eran solamente 680 kilómetros de dos únicos carriles que unían Estación Don con Nogales.

En octubre de ese año, el gobernador Rodolfo Félix Valdés puso en marcha los trabajos de ampliación a cuatro carriles.

Para 1989 ya albergaba sus primeras dos casetas de cobro, las cuales eran manejadas por el Patronato Pro-Modernización Carretera de Sonora, que presidía Fernando Gándara Magaña.

En ese entonces se calculaba que los ingresos eran de 20 millones de pesos diarios, en total 600 millones de pesos mensuales, siempre y cuando un 50 por ciento de los automovilistas en tránsito cubrieran la cuota establecida, pues al parecer no era obligatorio el pago.

Según Gándara Magaña, los recursos captados se destinarían a la continuación de la obra carretera, hasta su conclusión, y para su conservación.

La importancia de la obra fue tan grande que en mayo de 1989 el gobernador Félix Valdés anunció en Cajeme que la apertura completa sería encabezada por el entonces presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari.

En su último Informe de Gobierno, el 1 de agosto de 1991, Félix Valdés resaltó la ampliación de la carretera Internacional en casi 700 kilómetros, de Nogales a Estación Don, obra que se realizó con participación federal y estatal.

Efectivamente, el 50 por ciento de la carretera se pagó con dinero de los sonorenses, con recursos del presupuesto del Estado e incluso la aportación de la sociedad, en especial el gremio transportista, por lo cual en su momento se consideró una injusticia la colocación de casetas de peaje, las cuales todavía prevalecen, señaló Javier Castelo Parada.

Como diputado local en el Congreso de Sonora, fue parte del grupo que encabezó una lucha en contra de las plazas de cobro.

La primera caseta que se instaló en el sur de Sonora fue la de Guaymas, a final de los años 80.

En sí, esta plaza de cobro no se ubicó en la carretera Internacional, más bien sobre un libramiento alterno que desde entonces representó una opción para evitar ingresar al puerto, recordó.

Al ver que había buenas ganancias, pronto se colocaron las casetas de La Jaula, Fundición y Esperanza, durante los tres últimos meses de Gobierno de Félix Valdés, dijo.

El entonces Gobernador tenía una gran cercanía con el Gobierno Federal, ya que se había desempeñado como sub y secretario de Comunicaciones y Transportes durante el sexenio del presidente José López Portillo, añadió.

ARRANCA LA LUCHA

De ahí nació la visión para llevar a cabo el proyecto de ampliación de la carretera Internacional a cuatro carriles, la cual nunca se pensó como una vía de cuota, mencionó el ex legislador del Partido Acción Nacional.

Junto a su compañera de bancada, Alma Vucovich de Weihs, iniciaron desde el Congreso local el primer movimiento por el libre tránsito, en 1991.

“En primer lugar no existía una vía libre por donde circular, pues los caminos vecinales de Villa Juárez no eran una carretera alterna; en segundo lugar, todavía no se concluía la modernización y ya se cobraba peaje y, en tercer lugar, el 50 por ciento de los recursos para la modernización de la vía provenían del Estado”, enfatizó.

Uno de los problemas más graves es la manera en que se operaron las casetas de cobro en Sonora, agregó.

Al Gobierno de Carlos Salinas de Gortari se le conoció como el sexenio de las autopistas, un plan que lucía positivo para otras entidades que carecían de una carretera de cuatro carriles, dijo, pero Sonora ya contaba en su mayor parte con una vía así.

A las entidades que lo requerían, el Gobierno Federal otorgó la concesión de las carreteras, a fin de que solicitaran créditos para construir y operar autopistas.

Al principio del sexenio de 1991 a 1997, Sonora solicitó concesión, para operar a través del Gobierno del Estado las casetas de peaje y se adquirió deuda; sin embargo, no construyó ninguna carretera y no modernizó la existente, indicó.

En 1996, el Gobierno regresó la concesión a la Federación, pero el Estado se quedó con los pasivos, mientras que las ganancias que generaron las casetas fueron operadas a través de tres fideicomisos, puntualizó.

UNA DEMANDA

El año pasado este grupo interpuso una querella en contra de las dos dependencias.

Alfonso Canaan Castaños, líder del movimiento, informó que en Sonora existen siete plazas de cobro, las cuales anualmente captan cerca de mil 200 millones de pesos, de los cuales no ingresa nada a las arcas del Gobierno, ya que en su totalidad son administradas por particulares.

Señaló que, a pesar de estar concesionadas, el Gobierno invierte en ellas a través del Fondo Nacional de Infraestructura, la SCT y el Banco de Desarrollo Rural.

Entre 2008 y 2013, la carretera recibió tres mil 788 millones de pesos para remodelación y en abril del 2014, el presidente Enrique Peña Nieto anunció una inversión superior a los 13 mil millones de pesos en la modernización, rehabilitación y ampliación de la Cuatro Carriles.

En el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, dijo que el costo total de la modernización, rehabilitación y ampliación sumaban 19 mil 772.5 millones de pesos.

Mientras que la diputada local de Movimiento Ciudadano, María Dolores del Río, indicó que la inversión global en la Cuatro Carriles, considerando los libramientos de Ciudad Obregón y Hermosillo, supera los 22 mil millones de pesos.

Sin embargo, se dejó sin concreto hidráulico un tramo de 150 kilómetros entre Hermosillo y Santa Ana, en total 300 kilómetros al tomar en cuenta los dos cuerpos de la carretera, dijo la legisladora.

En los últimos 30 años, estimó, Capufe ha cobrado en la Cuatro Carriles cerca de 40 mil millones de pesos.

QUE LOS SONORENSES NO PAGUEN

Para el legislador federal, Javier Lamarque Cano, una primera respuesta al problema del peaje es impulsar una ley que exente de pago a los sonorenses, el cual es su compromiso principal desde campaña, más allá de la eliminación de las casetas.

La propuesta sería que los habitantes de Sonora presenten su credencial de elector al momento de cruzar por las plazas de cobro y se les condone el pago, mencionó.

Mientras tanto, el presidente López Obrador se ha apoyado en la Guardia Nacional para implementar el Operativo Paso Libre en casetas tomadas por inconformes, a fin de recuperarlas e ingresar dos mil 809 millones de pesos a las arcas del Gobierno.

En Cajeme ya hay presencia de esta Policía, pese a ello y la advertencia del operativo, los manifestantes han vuelto a tomar las casetas en Sonora para permitir el paso libre.