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Cuando los directivos de ArcelorMittal México decidieron reabrir la mina El Volcán, en Cedros, municipio de Rosario, tuvieron un obstáculo: el sindicato.
Las cúpulas gremiales del país no se pudieron poner de acuerdo con la minera y el resultado lo vive todo el sur de Sonora: depresión económica.
Fuentes generalmente bien documentadas aseguraron que no solamente Rosario ha visto la disminución de empleos y dinámica económica sino también Cajeme y Guaymas.
Tan solo en Rosario los empleados fijos generados eran unos 500, algo bastante bueno para una zona que ha sido considerada como de las más pobres de Sonora.
La razón es muy sencilla: a lo largo de los años que ha estado operando la mina, unos 260 camiones viajaban desde Cedros hasta Fundición y luego Guaymas en el transporte del acero, cuyas reservas estimadas son de 10 millones 650 mil 437 toneladas.
Es más, se cree que no solamente El Volcán, cuya cresta del cerro donde se encuentra el yacimiento y que consiste esencialmente de mineral de hierro (magnetita y hematita), compacto y duro de romper, sino otras zonas de ese municipio tienen vetas de diversos minerales que ya se pensaban explotar, pero con el cierre de este sitio los proyectos se vinieron abajo.
Como era natural, en Tesopaco, la cabecera municipal de Rosario, se abrieron restaurantes, llanteras, talleres mecánicos, hoteles e incluso los habitantes formaron una organización para ser los beneficiarios en el acarreo del mineral.
En la planta cercana al cerro de la virgen, a la que conocen como Fundición, llegó también personal cuyo trabajo con equipos de alta tecnología hizo que obtuvieran sueldos rentables en la zona.
Hasta en Ciudad Obregón se instalaron talleres y llanteras para atender a los camioneros durante su trayecto hacia la mina. Y en la ruta de Esperanza-Hornos creció el número de panaderías y tiendas porque ahí se abastecían los choferes durante su viaje.
En Guaymas se crearon empleos también porque ahí se encargaban de la recepción del material y su posterior recarga a los barcos.
Como se ve, se trata de todo un gran círculo de beneficios que de pronto desaparecieron, hace como año y medio cuando la empresa decidió cerrar la mina mientras esperaban mejores tiempos en el precio del mineral.
Pero cuando decidieron la reapertura de la mina, se encontraron, como siempre, que la cúpula cetemista no pudo ponerse de acuerdo con los dueños de la concesión y en consecuencia el proyecto sigue detenido, en detrimento de la economía regional.
Regino Angulo Sánchez, dirigente de los transportistas de la región, dice que se hace necesaria la gestión de la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano para que El Volcán sea reactivado y las condiciones económicas de la zona mejoren.
No puede ser que por las ambiciones de algunos dirigentes obreros toda una región esté padeciendo.
A eso, aquí y en China se le llama no tener nombre.
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francisco@diariodelyaqui.mx