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Pareciera un chiste, pero no lo es: en un solo día, los números de emergencia de Sonora recibieron al menos 800 llamadas “de broma” o falsas, como se le llama popularmente.

Según las cuentas de las autoridades, como es lógico fue en Hermosillo donde más telefonazos de este tipo se recibieron en la fecha que nos cuentan, con 248.

Además, 214 en Nogales; 110, en San Luis Rio Colorado; 100, en Obregón; 89, en Guaymas, y 41 en Navojoa.

Que los operadores telefónicos reciban insultos y hasta amenazas, principalmente de niños que toman sus ratos de ocio para hacer estas llamadas, pudiera quedar como para el anecdotario.

Pero resulta que cuando los bromistas llaman para que las corporaciones policiacas o los cuerpos de salvamento concurran a determinado lugar por presumibles accidentes, se gastan tiempo y recursos que pueden ser más valiosos en casos de verdaderas emergencias.

Y ante este panorama, volvemos a pensar en lo que se nos dice constantemente: en el hogar comienza la verdadera educación.

Muchos padres de familia dejan a sus hijos solos por horas, a veces en completo ocio, y eso deriva en que se les “ocurra” llamar a los números de emergencia para divertirse.

Pero, además, no se les educa para que sean respetuosos de las buenas acciones, de tal modo que sus ocurrencias no pasen por las bromas a los cuerpos de emergencia.

Hay también llamadas que pueden ser distractoras, según cuentan los expertos en cuestiones policiacas, ideadas desde algún grupo criminal que necesita distraídas a las corporaciones policiacas en algún lugar para ellos hacer sus fechorías en el lado contrario.

Son, pues, muchas las formas en que se pueden desestabilizar las tareas de seguridad y eso a nadie le conviene.

Se debe pensar en que tal vez por hacer un chiste de este tipo a las autoridades, una patrulla o una máquina extintora de incendios o tal vez una ambulancia no puedan llegar a tiempo si algunos familiares o amigos están en verdadero peligro.

Entonces sí que quien produjo esa distracción llevará en su conciencia el hecho de haber provocado incluso la pérdida de vida de alguien cercano.

Utilizar los números de emergencia de manera responsable es, debe ser, un reto para todos. Para los adultos y para los menores de edad.

Hay que tener siempre en mente que nuestra “gran idea” de desorientar a los cuerpos de emergencia puede ser catastrófico para alguien mas.

Y no queremos, en definitiva, que sea alguien a quien queremos mucho.

Comentarios: francisco@diariodelyaqui.mx