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El 5 de enero pasado, el alcalde Sergio Pablo Mariscal Alvarado, o alguien de su equipo, escribió en su cuenta de Twitter:

“Me dio mucho gusto recibir en mi oficina el pasado 3 de enero, al Coronel Jorge Manuel Solís Casanova, quien regresó a Cajeme para solicitar una nueva licencia, con el fin de atender asuntos personales que requieren su dedicación. ¡Mis mejores deseos!”.

Es una lástima que el Presidente Municipal haya sido educado bajo principios en los que la mentira significa pecado, pues resulta que en realidad, y es lo que debió decir, Solís Casanova había presentado su renuncia.

Pero además de mentir, el doctor Mariscal Alvarado dejó pasar los días sin informar al Cabildo que Seguridad Pública estaba acéfala y no fue sino hasta ayer que se reunió la Comisión de Seguridad Pública que se supo de la renuncia del militar.

Y, qué casualidad, entonces ya tenían consigo una terna propuesta por el mismísimo Presidente Municipal en la que Francisco Cano Castro; el comandante de la Policía Preventiva, Eliud Vargas Flores, y el actual comandante de Tránsito Municipal, Rosendo Amaya Moreno, son sus “ases bajo la manga”.

La verdad sea dicha, como de seguro Vargas Flores y Amaya Moreno son solamente “relleno” de la terna, habrá que encomendar a Cajeme a todos los santos habidos y por haber porque ya Cano Castro ha demostrado con creces que el chaleco le queda grande.

Eso significa que seguirán creciendo asesinatos, robos y otros delitos a pesar de que mediante estadísticas maquilladas nos quieran convencer de que van a la baja.

Pero de lo que más se tienen que proteger los ciudadanos es de una autoridad municipal que una y otra vez ha mostrado ser un total mentiroso.

REGIDORES DENUNCIADOS

Y hablando de elefante al escabeche, los que se ganaron una reprimenda de los vecinos de la calle Quintana Roo fueron los regidores que faltaron a la mesa técnica de ayer en torno a los proyectos de vialidad emprendidos por la administración municipal.

Pero no solamente fueron regañados sino acusados en la Contraloría Municipal tanto Carmina Islas Rosas como Gustavo Almada Bórquez, Juan Ángel Cota, Rocío Lauterio Araujo, Raúl González Valverde y Francisco López Olea.

Aunque, habría que agregar para ser sinceros, de todos modos no hicieron falta esos ediles porque aunque en físico han estado presentes en otras reuniones, en realidad mentalmente están en otras galaxias, de tal manera que se la llevan jugando con sus celulares o “chacoteando” entre ellos, como si se burlaran de los vecinos.

Con regidores de esa “categoría”, pues mejor nos representamos solitos.

Ahora falta saber si la famosa Carabina de Ambrosio, mejor conocida como Contraloría, sirve siquiera para quitarle un día de sueldo a esos incumplidos e irresponsables regidores.

CÉLIDA Y SUS GANANCIAS

¡Ah cómo causa envidias (o temores) Célida López Cárdenas!

En cuanto subió a redes sociales algunas fotos de su presencia en un taller de capacitación sobre los lineamientos y el ejercicio del presupuesto asignado a Hermosillo vía Fortaseg, los troles de todos rumbos comenzaron a atacarla.

Lo que sea de cada quien, la Alcaldesa de Hermosillo ha sabido granjearse a la comunidad hermosillense, y eso es lo que se escucha en las calles, en base a su carisma y apoyo a la gente, contrario a otros alcaldes que no alcanzaron simpatía cuando Dios la repartió.

La Presidenta Municipal presumió que este año Fortaseg le brindará 34.6 millones de pesos para la capital, pero, hay que reconocerlo, esa no es una gran victoria porque en otros años, como las estadísticas oficiales lo demuestran, han sido muchos más los recursos aportados por ese programa.

Veamos: en 2016 el recurso federal para Hermosillo fue de 102.4 millones de pesos; en 2017, bajó a 73.6 millones; en 2018, solamente 69.9 millones, y en 2019, 35.2 millones. Como se ve, los presupuestos de Fortaseg a los municipios han ido a la baja en los últimos años, así que en vez de celebrar obtener menos, debería indicársele a las autoridades federales que la inseguridad no se va a terminar con más policías sino con más recursos tanto para la prevención como para atacar las causas de la violencia.