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Imagínense que en Sonora se desmintiera la “verdad histórica” del incendio de la Guardería ABC, en 2009, como se espera dentro de unos días se haga con la del caso Ayotzinapa.

En verdad que dos que tres hombres que indebida o dolosamente manejaron las pruebas y todo el proceso, tendrían que caer a la cárcel.

Y, sin embargo, nadie alza la voz y, por el contrario, les dejan hacer sus fiestas a modo por rumbos de Quiriego, a la cual los interesados ya andan invitando a diestra y siniestra, sabedores de que desde el poder ya no contarán con respaldo y ahora tendrán que “llenar” con aquellos a los que nunca le enviaron invitación en otros años.

Padres de las víctimas de aquella tragedia siguen tratando de que en verdad se haga justicia y los culpables sean encarcelados, no solamente por el incendio sino por desvirtuar los hechos posteriormente para salvar un gobierno que al final de cuentas hasta las elecciones perdió.

ROBAN UN CERO A LA LEY

Ahora sí que la diputada Wendy Briceño Zuloaga nos puso a pensar y con muchas ganas de investigar:

Dice que en realidad la ley establecía que la distancia entre, por ejemplo, una gasolinera y una estancia o guardería infantil sería de 500 metros, pero en su momento alguien le voló un cero a esa norma y quedó en 50.

“Ningún establecimiento que por su naturaleza ponga en riesgo la integridad física y emocional de niñas y niños y demás personas que concurran a los Centros de Atención, podrá estar ubicado a una distancia menor a cincuenta metros”, es lo que dice la llamada Ley General de Prestación de Servicio para la Función, Cuidado y Desarrollo Integral Infantil.

Esa parte de la legislación es la que debe ser reformada, sostiene, para que en su artículo 42 quede en 500 metros la distancia entre los establecimientos.

Lo preocupante de esto es: ¿quién se quedaría con el otro cero? Ah bárbaros.

Envían una queja vecinos de Hermosillo sobre la presencia de una zanja en el bulevar Paseo Río Sonora y calle Río Colorado.

Dicen que ese hoyanco tiene ya más de un mes, justo en la zona por donde están unos campos de beisbol.

Además de que al problema, suscitado desde la reparación de la calle, le han dado poca importancia, al grado de retirarle hasta los señalamientos, afirman, nadie avizora que puede convertirse en una tragedia.

Por lo pronto el llamado es a la alcaldesa Célida López Cárdenas para que sus muchachitos de Servicios Públicos hagan algo en esta zona de la capital, dicen los quejosos.

BEISBOL DE LUTO

Un paréntesis para señalar que el beisbol mexicano, pero en especial el del Valle del Yaqui, está de luto, ya que Leo Valenzuela, coach de Tomateros de Culiacán, falleció ayer en la capital sinaloense de un infarto.

Quien fuera una figura como pelotero del beisbol de la Liga Mexicana del Pacífico, así como la de Verano, fue encontrado en la habitación de su hotel sin vida.

Algunos cronistas deportivos lo ubican como nativo de Ciudad Obregón, aunque en realidad nació el 12 de noviembre de 1956 en San José de Bácum, y fue con Yaquis la organización en la que jugó durante su carrera en los 70’ y 80’, y fue ungido al Salón de La Fama de dicho equipo el 6 de diciembre de 2012.

Descanse en paz.