Las formas mediante las cuales Sergio Pablo Mariscal Alvarado intenta imponer su proyecto de vialidad para Ciudad Obregón no tienen nada que ver con la Cuarta Transformación de la que se considera seguidor.

Más bien, sus desplantes, como el de su Secretario de Desarrollo Urbano, José Carlos Galindo Gutiérrez, recuerdan más a las anacrónicas acciones del PRI y llegan en cierto modo a cruzar la raya en que se convierten, más que prepotentes y abusivas, en gansteriles.

Por lo menos así lo ven los vecinos de las colonias aledañas a la calle Quintana Roo, que hasta el momento son los únicos que se han manifestado contra la imposición de una franja roja dentro del plan para supuestamente mejorar la vialidad en Ciudad Obregón.

Cuentan que vieron con mucha curiosidad cómo, durante uno de los días de sus manifestaciones, arribó Galindo Gutiérrez, mal encarado como siempre, a decirles que en realidad él iba al beisbol y no a atenderlos, pero ya que andaba por el rumbo los iba a escuchar a pesar de que ya estaba fuera de su horario porque él también tiene una vida personal que seguir.

La manera de expresarse del aprendiz de servidor público causó irritación en los vecinos, sobre todo porque después les diría que en realidad el proyecto debe continuar porque lo que los vecinos estaban haciendo era más bien un movimiento político.

Sospechosamente, los habitantes del sector vieron cómo el sitio de la reunión era merodeado por una persona a la que no reconocen como vecino, pero que a la llegada del funcionario comenzó a lanzar injurias y a los pocos minutos hubo un accidente en el que dos personas salieron heridas, en tanto que al autor del problema lo “persiguieron y alcanzaron” y cuando se bajó de la unidad solamente gritaba: “Me pagaron para que lo hiciera”.

Además, Galindo Gutiérrez llamó a un restaurantero del sector para platicar un poco lejos de los vecinos inconformes y le dijo que si a él le quieren aplicar la ley porque no hubo consulta ni con Cabildo ni con los vecinos ni los organismos empresariales, él también puede aplicar la ley y acabar con el restaurante de esa persona.

Por lo tanto, le amenazó, o detienen el movimiento de inconformidad, del que el Alcalde ha dicho que son unos pocos vecinos los que participan, o “aplican la ley”. Como quien dice, “coopelas o cuello”. Amenazas al viejo estilo del PRI.

Otra forma tramposa de querer ganar este pleito que tiende a ir en ascenso si Mariscal Alvarado no utiliza a negociadores que en verdad le entiendan a saber interpretar las inconformidades ciudadanas, fue el utilizar una fotografía con integrantes de la Canirac para decir que ya ese gremio está de acuerdo con el proyecto de vialidad del Ayuntamiento.

A decir de los asistentes al encuentro, ahí no se trató ese tema sino que fueron otros relativos a seguridad los que se abordaron y ahora las autoridades municipales quieren usar la foto de esa reunión para dar a entender que cuentan con el aval del gremio.

El Presidente Municipal ha de sentir que con ese tipo de trampas ya está del otro lado con su plan vial.

Pero dista mucho de ello y por eso algunos regidores han comenzado a darle cauce a las voces de inconformidad, como por ejemplo con la reunión que mañana miércoles sostendrá la Comisión de Desarrollo Urbano con los vecinos y otros sectores.

Ojalá ese sea el inicio para que el proyecto, que dicen lo tienen desde hace un año, en verdad pase por la criba popular y del cuerpo de regidores, que al final son los que deben estar bien informados de este tipo de planes, aunque hasta el momento no sea así.

Mariscal Alvarado tiene en sus manos la forma de evitar que su gobierno siga en picada.

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