La tarde del miércoles Luis Fernando Payán Pérez, de 16 años de edad, quien resultó quemado luego de explotar un transformador subterráneo en Hermosillo, puso la marca de un antes y un después en su aún crítico estado de salud, que evoluciona satisfactoriamente: Le fue retirado el aparato que le mantenía ventilados sus pulmones y logró lo que tanto se esperaba: Pudo respirar solo.

A partir de este momento, los médicos especialistas que lo atienden desde el jueves anterior en el Hospital Shriners, de Sacramento, California, comenzaron a programar los injertos de piel del joven estudiante del Colegio de Bachilleres (Cobach) de esta capital.

Su madre Beatriz Pérez está con él día y noche, y exclamó “sentí que me quitaban una tonelada de la espalda”, luego de conocer la hazaña de su hijo.

Se manifestó contenta por este gran avance de Luis Fernando y manifestó una vez más su confianza en que logre recuperarse, aunque reconoce que el proceso serpa lento.

Luis Fernando y Claritza, de 15 años de edad, estaban esperando la llegada de un autobús del transporte público cuando ocurrió la explosión de un transformador de piso y cayeron dentro del registro eléctrico de una banqueta, justo cuando estaba en llamas.

De inicio, ese miércoles se les llevó al Hospital Infantil del Estado de Sonora (HIES) y de ahí vía aérea a Sacramento, California, Estados Unidos, donde fueron recibidos por especialistas del Hospital Shriners.