La vida del “Charro Cantor” se apagaría un 5 de diciembre de 1953

Jorge Alberto Negrete, conocido como mundialmente como “El Charro Cantor”, fue un cantante mexicano nacido en Guanajuato un 30 de noviembre de 1911.

De familia acomodada, estudió en el Colegio Militar del que egresó como teniente de Caballería y Administración (Intendencia) en el Ejército Mexicano, que le sirvió para forjar el personaje de charro; posteriormente incursionó en la fabricación de armas y de ahí pasó a estudiar canto, que sentó las bases para desarrollar su voz, por muchos catalogada como barítono.

En 1931, siendo capitán segundo, se licenció para cantar en radiodifusoras como “Alberto Moreno” y es en la XEW donde el entonces locutor Arturo de Córdova le sugiere usar el nombre artístico con el que se le conocería mundialmente: Jorge Negrete.

Su debut en cine se dio en un cortometraje de la compañía Warner Bros y su última película fue en 1953, ya siendo toda una figura internacional tanto en canto, como en actuación.

A lo largo de su vida, “El Carro Cantor” tuvo varios romances; el primero fue con Elisa Christy, con quien procrea a su única hija, Diana; el más duradero fue con su varias veces pareja fílmica Gloria Marín, además de relaciones con Elsa Aguirre y su matrimonio con quien inició aborreciendo: María Félix, justo un año antes de morir.

Su dupla más conocida fue sin duda en la película “Dos tipos de cuidado”, al lado del inmortal Pedro Infante.

Jorge Negrete también se desarrolló en otros ámbitos, pues fundó el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica de la República Mexicana y reorganizó la Asociación Nacional de Actores (ANDA), cuya dirigencia le ganó a Mario Moreno Reyes, “Cantinflas”.

La voz de Jorge Negrete se apagó en Los Ángeles, California, un 5 de diciembre de 1953. Su cuerpo fue trasladado vía aérea desde Estados Unidos a la Ciudad de México, acompañado por su viuda, “La Doña”, donde le esperaban más de 10 mil personas en el aeropuerto.

Fue homenajeado y sus exequias fúnebres duraron dos días y sus noches, lapso en que el pueblo le dio su último adiós. Sus restos descansan en el Panteón Jardín, en la capital del país.

Hoy, “El Charro Cantor” forma parte del legado que los mexicanos disfrutamos tanto con sus actuaciones, como con su voz, y es una herencia que no pasará a otros, porque es ya una leyenda del pueblo de México.