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Flora llevó a su suegro, en un estado de salud grave, a Urgencias del Hospital General Regional 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social en Ciudad Obregón.

Por: Michel Inzunza

El hombre no tenía fuerzas ni para mantenerse en pie. Después se enteró que el “desguance” podría ser resultado de una úlcera.

Se encontraba tan débil que los médicos lo ingresaron de inmediato, pero una vez adentro la consulta se detuvo por completo, pues el paciente tuvo que esperar horas para conseguir una cama.

La historia de Flora es el común denominador de miles de usuarios de los servicios de Salud Pública, no sólo del IMSS, también del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, a nivel Federal y en Sonora, así como el Hospital General de Ciudad Obregón.

La falta de insumos y hospitales con infraestructura de primer nivel son problemas recurrentes que atentan contra el derecho a la salud, sostiene el doctor Luis Alberto Villanueva Egan.

Ejercer ese derecho, a su vez, ha sido acotado por los gobiernos, al no implementar políticas públicas que tengan como punto principal la intervención constante de los profesionales de la salud en la comunidad.

A su juicio, el derecho a la salud es un concepto bastante amplio, que no solamente incluye disponer de recursos médicos para prevenir enfermedades a través de la detección oportuna sino también jornadas de aplicación de vacunas, asegurar que las personas tengan calidad de vida, certidumbre de alimentación, gocen de tiempo libre, tengan acceso a agua y drenaje, entre otros beneficios.

Para ello, considera, es fundamental el papel que desempeñan los centros de Salud y que en Cajeme se distinguen por ser pasivos, estar en abandono y no tener recursos médicos, cuando en realidad deberían ser un aforo para la comunidad.

Cuba, que durante muchos años fue líder en Latinoamérica en materia de Salud y cuyas escuelas y hospitales compitieron a la par con las de Estados Unidos, se caracterizó por tener políticas de Salud Pública con alto grado de intervención en la comunidad y una gran inmersión social con base en la epidemiología, expone.

A diferencia de la isla, cita, México prepara médicos con un sistema similar al de Estados Unidos, donde se está al pendiente de un paciente y no de la población, además de promover las especialidades.

Ese perfil académico contribuye a que egresen médicos y no encuentren empleo o que terminen en consultorios adyacentes a una farmacia, agrega.

LA REBELIÓN DE LOS ENFERMOS

De acuerdo con Guillermo Noriega Esparza, delegado del IMSS en Sonora, el derecho a la salud es progresivo y se hace todo lo posible por cumplir con él, aunque haya limitaciones y tiempos de espera.

Se trabaja en equipar unidades de medicina familiar y hospitales, pues la institución se encontraba tan mal que hacían falta electrocardiogramas, ultrasonido y otros equipos, agrega.

Los médicos responden a las necesidades de los derechohabientes, menciona, y realizan una labor importantísima pues con todo y limitantes, hacen un trabajo que vale la pena resaltar.

Son ellos quienes tienen el criterio para definir cuándo un problema de salud se considera urgencia, expone, sobre todo aquellas situaciones que pongan en peligro la vida de un paciente.

Día a día pasan milagros en esta institución, añade, y todos los trabajadores brindan una atención humana, con sus excepciones, que son las que sobresalen y por ellas no se destacan las cosas positivas.

En cuanto al número de especialistas, de un total de dos mil 500, en el IMSS hay un déficit del 15 por ciento, es decir, faltan alrededor de 300 médicos.

Ya está resuelta la falta de medicamentos, específicamente para quimioterapia, enfatiza.

Sin embargo, para el doctor Villanueva Egan, estos problemas no son nuevos, incluso se presentan desde hace décadas en todo el país, por ello urge que las autoridades accionen.

En el caso del delegado Noriega Esparza, antes de su nombramiento como funcionario ya conocía toda esta serie de inconvenientes que existen al interior del IMSS, puesto que fue activista y dirigente de la asociación Sonora Ciudadana, desde la cual encabezó la llamada “rebelión de los enfermos” y por ello trabaja para, desde adentro, solucionar los problemas.

¿QUIÉN PODRÁ SALVARNOS?

El problema no es particular del IMSS. En Ciudad Obregón hasta hace unos meses, el del Issste era conocido como el “hospital de la muerte”, caracterizado por sus deplorables instalaciones, la falta de aire acondicionado en verano y desabasto de medicamento.

En cuanto al Isssteson, en octubre los derechohabientes marcharon por las calles de Ciudad Obregón para manifestarse en contra del mal servicio que reciben en la Clínica Adolfo López Mateos: la falta de medicamentos, cancelación de citas médicas y otras irregularidades fueron expuestas y las autoridades actuaron para resolver.

Mientras que el Hospital General de Ciudad Obregón tiene deficiencia en insumos, médicos y enfermeras, sin contar los problemas que acarrea la falta de pago al personal de limpieza y vigilancia subcontratado.