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El violador solo se disculpó, pero ya está en prisión en espera de juicio

Una pequeñita de 11 años de edad tuvo el valor de grabar a quien abusaba sexualmente de ella, porque nadie le creía.

El violador resultó ser Michel Mottola, sacerdote de la parroquia de Terntola Ducenta, en Italia, que se ganó la confianza de los padres de su víctima y por 5 meses sació sus bajos instintos con la niña, diciéndole que lo que hacían era solo un juego, que no era nada malo.

Cuando la menor les comunicó a varias personas y hasta a sus papás lo que le hacía el presbítero, no le creyeron, por lo que tuvo que grabar, por última vez, al depredador sexual en el acto.

Prueba en mano, la infanta se dirigió a sus progenitores, que no daba crédito a lo que miraban. Y no fue la única prueba que la valiente niña entregó: en su diario narraba lo que el cura le hacía, además de que tenía varios mensajes de Mottola en los que le decía: “no tienes que contar todo porque la gente va a pensar mal de nosotros”.

Con todas las pruebas, los papás de la víctima se dirigieron ante el obispo Ángelo Spinillo, quien suspendió al agresor sexual, además de que no podría oficiar ni tener contacto con los fieles.

Por su parte, la Fiscalía de Nápoles investigó al sacerdote, quien al ser detenido se declaró culpable y ofreció disculpas a la víctima.