Hoy en día, nuestro país vive de un momento de alta incertidumbre social y de problemas comunitarios que continuamente nos exigen una solución antes de que sea tarde para resolverlos. Héctor Manjarrez Rubalcava (Estudiante de Tec Milenio)

Dentro de nuestro país, existen alrededor de 40 millones de jóvenes, de acuerdo a cifras recientes del Instituto Mexicano de la Juventud.
Además, existen distintos retos que hoy en día vuelven más difícil la verdadera inclusión de la juventud en las decisiones nacionales.
Uno de los principales factores, es la falta de acceso a empleos formales. Desafortunadamente, nuestra juventud está volteando a ver con mayor frecuencia, los empleos mal pagados y que en conjunto con la gran necesidad económica que sufre, los egresados de las universidades terminan en fábricas, maquiladoras o empresas donde su talento y gran potencial no podrá ser desarrollado o evolucionado y mucho menos, apreciado por la sociedad.
Es ahí la clave para el éxito. Los jóvenes no pedimos que nos otorguen dinero o artículos de gran valor, lo que exigimos son oportunidades, puertas abiertas y un México que nos voltee a ver cómo en realidad somos: la verdadera esperanza de México.
Muchos personajes en nuestra comunidad utilizan a la juventud como bandera política o como un tema en favor de su imagen pública, pero la realidad es otra.
El tener un país como México, en el cual existe una ciudadanía en la cual aproximadamente 3 de cada 10 mexicanos son jóvenes, a nivel global nos hace tener una gran ventaja.
Pero, ¿Por qué si tenemos tantos jóvenes, las cosas siguen igual o peor?
La desafortunada realidad nos indica que así tengamos una mayor cantidad de jóvenes en nuestro país, seguiremos en el mismo escenario que actualmente vivimos.
Por ello, nosotros, la juventud, debemos entrar a esta batalla y no pensar en si nos brinda beneficios particulares o si es de nuestra conveniencia.
Esta lucha nos pertenece a todos, estamos cansados de observar que pasa el tiempo y que nuestra comunidad siga siendo afectada por la inseguridad, falta de infraestructura urbana, corrupción, entre otros problemas.
Pero la pregunta es, ¿Qué hacemos para cambiar las cosas?
En consecuencia, mejor salgamos y promovamos en nuestra comunidad, los valores éticos y morales que tanto nos hace falta.
Llevemos a cada rincón de nuestro país, la esperanza de que las cosas van a cambiar si nosotros como ciudadanos tomamos acciones.
Muchos críticos afirman que “los jóvenes son el futuro de México”, pero con gran seguridad les puedo decir que están equivocados, los jóvenes somos el presente de este país.
Está en nuestras manos la oportunidad de hacer este país, una gran nación y que nos ponga como una comunidad fuerte y unidad ante los ojos del mundo.
Como dijo el gran Néstor Kirchner, “Cuando la juventud se pone en marcha, el cambio es inevitable”.
Jóvenes: nosotros somos la fe y esperanza de millones de personas, somos únicos y verdaderamente tenemos que transformar este país y así como nuestros padres fundadores dieron la batalla por defender esta nación de los enemigos, es nuestro trabajo dignificar su lucha y dar la cara por nuestro México.