Solo por hoy, como dicen unos amigos, me he propuesto vivir tranquilamente. Me he propuesto tratar de no preocuparme por las cosas que no pueda cambiar y a aceptar las situaciones tal y como son. A coexistir con todos mis defectos, que son muchos, y a hacer a un lado mis temores, que no por ser naturales, los dejaré que me exijan vivir con tanto miedo.

Pretendo no darle importancia a no ser tomado en cuenta, y, también, a no ser alguien de los que este mundo considera como “inteligente”. Lo mismo sucederá cuando me digan que soy “alguien” muy especial.

Cada día será para mí como un nuevo comenzar, aún a pesar de saber que ya llevo a cuestas bastantes años de vida. Qué no soy ya ese jovencito que un día fui. Ahora, esos años, los tomaré como un regalo que la vida me ha dado para aprender a ser más humilde, y para comprender que lo único que tengo es un poco de experiencia, la suficiente, como para darme cuenta que este mundo no es un jardín de rosas y qué una vez que has sufrido lo suficiente; llorado lo necesario y perdonado más de lo debido, entonces, es posible que hayas ganado lo único que al final de cuentas tendrás de la vida: una muerte tranquila.

Me he propuesto a necesitar menos cosas para vivir. A comprender que si me ofendiste fue porque no te dabas cuenta. A disfrutar cada segundo del presente y a olvidar un poco el pasado, que el futuro ya llegará. Las sonrisas, serán ahora, mi más grande tesoro. Los momentos de lucidez serán mi más grande sustento, mientras que los instantes de locura serán el parteaguas hacia nuevos puertos, que por muy lejanos, soñaré un día poder alcanzar.

No voy a esperar a que me entiendas, mejor, trataré de entenderte. Lo mismo en el amor, no me detendré a esperarlo, sino que trataré de darlo sin esperar nada a cambio.

Más me vale que asuma de una vez que las personas, cada una, tiene sus razones para ser cruel y desalmada. Fincaré mis ideales en el deseo de sentirme bien. La humanidad podrá ser el abono para acrecentar mis convicciones.

Pensaré que este calor que ahora me agobia es el preámbulo de un invierno apacible que muy pronto llegara. Las flores tomarán aún más valor ante mis ojos y el descubrimiento de su belleza y olor, ya no significarán sólo el más grande avance de la humanidad, serán el consuelo para un alma que solía marchitarse.

Seré agradecido hasta del más mínimo detalle en mi diario acontecer, y en algún lugar que quede dentro de mí, pondré un cuadro que me recuerde que sólo siguiendo a Dios podré evitar vivir en el deseo eterno… sin esperanza.

“Hoy es un gran día, plantéatelo así”

JM Serrat

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