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Investigadores hallaron vestigios en el lecho marino y un experimento corroboraría la separación de las aguas

Una de las historias más fascinantes que consigna la Biblia es sin duda el Éxodo del pueblo de Israel, luego de salir de la esclavitud a que era sometido en el Egipto antiguo. Este acontecimiento ha sido tema a través de los años, pues debido a la falta de pruebas, investigadores dudaban que hubiese ocurrido.

Sin embargo todo cambió cuando el arqueólogo y profesor de hebreo Michael Rood hiciera un descubrimiento en el lecho marino del Golfo de Aqaba, pues con cámaras y equipo submarino, realizó grabaciones de yacimientos en la zona identificada como el punto por donde Moisés y los israelitas pasaron el mar: la playa de Nuweiba.

Ahí se forma un puente natural y además fueron encontrados restos de un ejército en formaciones de coral identificadas como ruedas de los carros egipcios y huesos humanos ennegrecidos por el tiempo en inmersión y que, presuntamente, corresponden a la 18 dinastía egipcia, entre otras cosas, que se remontan al año 1446 AC.

Posteriormente, científicos liderados por Abdel Muhammad Gader, de la Facultad de Arqueología de la Universidad de El Cairo, recuperaron piezas de armadura y partes de carros y, principalmente, la hoja de kopesh egipcia (sable) cerca de un carro de guerra muy decorado que solo usaban príncipes o nobles.

“Parecían haber muerto en tierra seca, ya que no hay rastros de barcos o buques en la zona. La posición de los esqueletos, los cuerpos fueron detenidos en gran cantidad de arcilla y roca, lo que implica que pudieron haber muerto debido a un deslizamiento de tierra o una gigantesca marea”, explicó Gader.

LEYES DE LA FÍSICA EN LA SEPARACIÓN DE LAS AGUAS

Pero lo que más se investiga es, precisamente, la separación de las aguas, por lo que científicos norteamericanos, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) y de la Universidad de Colorado, encabezados por Carl Drews, comprobaron que el viento sí podría separar las aguas.

Mediante simulaciones desarrolladas por computadora, demostraron que el viento podía empujar y hacer retroceder el agua. “Las simulaciones encajan de forma bastante cercana con el relato en el Éxodo. La separación de las aguas puede entenderse mediante la dinámica de fluidos. Los vientos mueven el agua de una forma acorde a las leyes de la física, creando un pasaje seguro con agua a ambos lados y permitiendo luego volver al agua de forma abrupta”, explicó.

Un experimento realizado en el río Nilo y en una laguna de poca profundidad se demostró que un viento de 101 kilómetros por hora, soplando continuamente por 12 horas, hizo retroceder las aguas de varios metros de profundidad; al calmarse el viento, estas volvieron a su sitio.

Con este estudio puede entenderse, mediante la dinámica de fluidos, que la separación de la aguas pudo ocurrir con base en leyes físicas.