Como a miles de navojoenses, a los integrantes de la Coparmex en Navojoa el hartazgo les ha llegado.

Y es que a poco más de un año de iniciado el gobierno de Rosario Quintero Borbón, las expectativas de un cambio favorable para la comunidad parecen diluirse entre conflicto y conflicto sin que haya algo que detenga esos desencuentros, internos y externos.

A uno, por simple lógica, le parecería que al tener gobiernos aliados en lo federal y municipal, el caudal de beneficios para Navojoa se haría presente sin restricciones, pero la realidad que hoy viven los navojoenses, asusta al más pintado.

A estas alturas, hasta los que habían mantenido una vela a la esperanza de que las cosas cambiarían una vez asentado el engranaje municipal, parecen desesperarse.

Es el caso de la Coparmex, el máximo sindicato empresarial en Navojoa, que si bien se había mostrado prudente ante los pleitos, ayer en voz de su dirigente, Alejandro González Breach, consideró que “las cosas ya llegaron a su límite”.

Y no es para desdeñarse, el llamado que realiza hacia las autoridades municipales: “analizar las situaciones indignantes cotidianas y retomar el rumbo en el cuidado y mantenimiento de la ciudad”.

Uno estaría de acuerdo en que los actuales poseedores de los mandos municipales recibieron una herencia poco atractiva del gobierno saliente, pero una vez pasado más de doce meses de ejercicio público, las circunstancias tendrían que haber comenzado a mejorar, no a tornarse más complejas.

Durante este primer año de labores, los escándalos municipales han ido desde los más inverosímiles hasta los más risibles, al grado de que los ciudadanos se encuentran confundidos ante el hecho de que quienes les prometieron ser mejores, han resultado más de lo mismo que alguna vez combatieron en el discurso pero hoy, en los hechos, se les ha superado con creces.

Habría que analizar, de igual modo, en aras de ser objetivos, que el arribo de una mujer, pero sobre todo de la oposición al PRI y al PAN, ha provocado que las viejas inercias se resistan a reconocer la manera en que Quintero Borbón arribó al mando municipal.

Hay incluso quienes apuestan a que en realidad el problema se finca precisamente en que el viejo sistema no permite el avance de la comunidad con mirar a intentar su regreso al poder en el Mayo, perdido primero con el PAN y ahora con Morena.

Sea como fuere, o como diría el clásico, “haiga sido como haiga sido”, los navojoenses no se merecen las condiciones en que hoy viven gracias a esos conflictos políticos.

Ha faltado cordura y humildad en todos los actores para sentarse a dialogar y, en vez de andar con dimes y diretes o zancadillas, ponerse a trabajar en conjunto para el beneficio de la población.

Aún están a tiempo de hacerlo, pero se requiere sensatez y olvidarse de los compromisos políticos y electorales que solamente han llevado a Navojoa a convertirse en una ciudad “greñuda y sucia”.

Basta ya de politiquería y bienvenido sea el trabajo por un objetivo común: rescatar al municipio antes de que sea demasiado tarde.

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