El tiempo, los años, las décadas se van encargando de diluir la esencia de las cosas y, con mayor razón de las costumbres y la cultura, más si a esto le agregamos que día a día nos vemos más influenciados por la globalización del mundo…

También, de click en click en el Smartphone, en el internet del ordenador o en los canales de televisión, vamos recibiendo proyecciones de todo el mundo, lo que poco a poco nos hacen olvidar nuestro espíritu mexicano, del que nos hemos sentido orgullosos o decepcionados durante muchos años, características que me tomé la libertad de enlistar a continuación para los que no lo saben o no las recuerdan:

Ser “bien” mexicano nos hace destacarnos por ser discretos, soñadores, ocurrentes, violentos y crueles cuando nos ofenden o se meten con nuestra familia, adoradores del dios Morfeo y algo impuntuales, que pensamos y hablamos mucho más de sexo del que tenemos, conversadores natos, amantes de la comida y de las bebidas espirituosas.

Los mexicanos somos muy sociables; amamos las fiestas, nos gusta pedir y casi no nos gusta dar, no estamos acostumbrados a trabajar o a jugar en equipo, somos desconfiados, como dice la canción: “esa piñata rosa-morada a mí se me hace que no tiene nada”, exigentes, como también dice la canción: “no quiero sopa ni quiero caldo, yo lo que quiero es que me den mi aguinaldo”, el dinero es sinónimo de éxito para nosotros, sin importar cómo lo hayamos obtenido, y vivimos con relaciones de pareja tensas por lo general, por la misma desconfianza.

En cuanto a religión, vivimos inmersos en un mundo impuesto por nuestros antepasados que mezclan las costumbres indígenas con las católicas. El lenguaje que usamos es florido y con muchos tintes de doble sentido, las “malas” palabras son esenciales en nuestro vocabulario. Vivimos del pasado, improvisamos en el presente y no pensamos en el futuro. No nos gusta ahorrar, solemos dejar todo para mañana, soñamos con ganarnos la lotería (sin comprar cachito), para dedicarnos a la holgazanería y sentirnos importantes, nuestros espacios por lo general están desordenados, y tiramos basura donde sea, aunque seamos pulcros con nuestra persona.

Por otra parte, somos mil usos, nos gusta ayudar al prójimo, nos da risa hasta la muerte, cuando en el fondo le tememos demasiado; somos amigueros, hablamos mal de quien sea solo por diversión, creemos que merecemos todo y que “nuestra” gente es la mejor. No sabemos guardar secretos.

Ahí, usted puede agregarle más características a esta lista y nos la hace llegar.

Jesushuerta3000@hotmail.com