A poco tiempo de que se terminen los plazos legales para tener aprobado el presupuesto 2020, primero el federal y de ahí, como en cascada los estatales y municipales, hay nerviosismo en muchos sectores productivos del país.

Agricultores, comerciantes, ganaderos, industriales y un etcétera muy largo se comen las uñas porque creen que la austeridad decretada por la Cuarta Transformación va a repercutir no solamente en las finanzas públicas sino en las economías familiares.

Dicen desde el gobierno que solamente con este tipo de recortes se acabarán las acciones de corrupción que se llevan buena lana del erario público en “moches”, convenios o como quieran llamarlos.

Y desde el sector privado o, para llamarlo en los términos de moda, los de la derecha fifí, consideran que es una austeridad mal entendida que frena el crecimiento económico nacional.

Por lo pronto, desde el sector agropecuario llaman a no abandonar este sector sino a nuevas estrategias como la creación de un banco para el fomento de las actividades primarias, pero sin visiones miopes en función de partidos políticos.

Esperemos las próximas horas para saber si tenemos en el país poderes Ejecutivo y Legislativo estadistas o de plano se convertirán en más de los mismos.

SUDAMÉRICA EN LLAMAS

Las razones pueden ser distintas, pero en toda América del Sur parece extenderse una causa común: la irritación social.

Anoche, los medios informativos internacionales reportaban enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales en Ecuador, Bolivia, Colombia y Chile, además de lo ya visto en Venezuela desde hace muchos meses.

Lo cierto es que desde hace muchos años América del Sur ha estado caracterizada por su inestabilidad política y las tensiones sociales por las políticas públicas que desencantan a los ciudadanos comunes.

A como están las cosas, los golpes de Estado, las dictaduras militares o los levantamientos sociales de esta parte del continente en el pasado, parecen resurgir con mayor vigor y con tendencia a convertirse en una fiebre que contagia a otras naciones.

Ojalá y pronto el agua tome su cauce antes de que México quiera imitar esas conductas.

HOMICIDIOS AL POR MAYOR

Hasta fines de octubre se habían presentado en México 31 mil 632 muertos en homicidios dolosos.

Todo apunta a que sea el año más violento en el plano nacional, pero en municipios como Cajeme no se cantan mal las rancheras y bien se haría en poner en práctica ya las estrategias que se han quedado a deber para que la población se sienta segura donde quiera que esté.

No hay estrategia perfecta contra los maleantes, pero de lo que no hay duda es que con abrazos nada se va a lograr porque esa gente que mata niños o familias inocentes no tiene sentimientos, no se emociona sino que vive en un mundo de euforia alucinante.

Aplicar la ley es todo lo que se necesita, pero sin miedos, sin compromisos ni complicidades. De otro modo, pasarán años para que este fenómeno disminuya sino que, por el contrario, la saña en los homicidios será cada vez peor.

Lo pasado ya no se puede recuperar. Hoy se tiene la oportunidad de contrarrestar todo el daño causado por la venta y consumo de drogas, pero hay que salir con valentía a combatirlo.

Habrá que cruzar los dedos para que haya alguien que se atreva a ponerle el cascabel al gato.

CANDIL DE LA CALLE

Quien debería haber dado muestras del respeto a los derechos laborales, la diputada morenista María Alicia Gaytán Sánchez se encuentra hoy en el ojo del huracán.

Ha sido demandada ante la Junta de Conciliación y Arbitraje tres ex empleados a los cuales despidió injustificadamente, como los quejosos señalan.

Este caso es de Caborca, pero en Cajeme hay un ejemplo de cómo los que llegan al poder se olvidan pronto de sus promesas y compromisos, pues todavía hoy hay quienes reclaman al legislador federal, Marcos Carbajal Miranda, el que les haya prometido trabajo y ya instalado en la curul, ni los conoce.

Esas son las transformaciones del poder cuando se le entrega a personas que solamente ven por sus intereses y la población les importa poco, aunque en el discurso hablen de cómo van a transformar la vida de sus representados.

Pamplinas. Ni PRI ni PAN ni Morena han demostrado ser congruentes en su actuar y hablar. Y los ejemplos son miles en el país.