En México, los que vamos hacia los sesenta y más, somos muchos más que quienes están en edad de trabajar, cuya edad promedio son 33 años.

Y eso significa que el número de jubilados y pensionados por las instituciones crecen exponencialmente, pero sin el suficiente ahorro para el retiro, lo cual significa una presión fuerte para las finanzas públicas.

En consecuencia, afirma Alonso Cervera, economista en jefe de Credit Suisse, la situación de las pensiones es una “bomba de tiempo” en este país.

“Hay que incrementar el ahorro obligatorio e incorporar a todos los mexicanos que no estén aportando a su Afore, que empiecen a ahorrar. Es una agenda que está muy pendiente y no está en el debate, me preocupa porque es una bomba de tiempo”.

La realidad es que “ya no somos un país tan joven”, argumentó el experto durante el foro Implicaciones de la nueva Política Económica a corto y largo plazo.

El panorama es grave si se toma en cuenta que, para el gobierno, el costo de pagar las pensiones va a incrementarse en los próximos años en 0.4 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto, lo cual pudiera parecer insignificante para quienes no conocemos de estos menesteres, pero en realidad es un golpe fuerte a las finanzas nacionales.

Y he aquí los riesgos de este panorama:

“Es urgente que se aumente la tasa de contribución, es urgente que se aumente la edad de retiro y yo creo que también habría que contemplar que el dinero que se destina al Infonavit pase mejor a las Afore para poder tener pensiones más dignas, de lo contrario vamos a tener un problema social muy grave cuando se empiece a retirar esa generación”, según dijo Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA en México.

Lo que ahora se ha comentado en redes sociales o en los cafés y las oficinas, de que la edad de retiro de un trabajador se irá de los 65 a los 68 años, pudiera ser realidad si las fuentes financieras siguen aumentando la presión hacia el gobierno con miras a hacer los cambios en el sistema de pensiones.

Además, se escucha en los medios financieros que si hoy las pensiones equivalen al 80% del último sueldo, si se cambia a un nuevo sistema, equivaldrá a solamente un 28%.

Ya de por sí las actuales pensiones son muy bajas, con mayor razón si se fijan nuevas reglas para su entrega a los trabajadores al retirarse de su vida productiva.

¿De dónde alimentará, entonces, el gobierno el sistema de pensiones?

Se tendrán que localizar nuevas alternativas de recaudación para este renglón, según los expertos, pero sobre todo recomiendan incrementar la tasa de contribución, la edad de retiro e incluso contemplar el dinero destinado al Infonavit para pasarlo a las Afores y, con ello, “tener pensiones más dignas”.

Como ven, la situación financiera para jubilados y pensionados en los próximos años no se ve nada alentadora.

Es importante, en lo colectivo y lo individual, tomar las precauciones necesarias para que la vejez no pase a ser una calamidad sino una nueva manera de ver la vida.

Ojalá.

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