“El gobierno es un mediocre, están más jodidos que la chin… le exijo al universo que la muerte de mis hijos y mis seres queridos, que al menos sea un símbolo ante el mundo para que esa brecha sea segura por los próximos diez años”, exigió Adrián LeBarón.

Esa misma solicitud la hace su hermano, Julián LeBarón en el sentido de que el gobierno federal aplique medidas acordes a las regiones para eliminar la violencia y la inseguridad.

“Yo no creo que haya un patrón y una respuesta que sirva para todas las comunidades , todo va cambiando y yo creo que centralizar el poder, es esa la razón por la que no funciona. No puede haber un patrón que funcione igual en todos lados. El terreno y las circunstancias y la cultura va cambiando de lugar en lugar, yo creo que necesitan la ayuda de millones de individuos para ser fuertes”, precisó.

LOS ASESINOS SON BASTARDOS, NO HOMBRES: JULIÁN LEBARÓN

Consideran que lo sucedido hace poco más de una semana no generará más ataques contra las comunidades mormonas.

“Yo no creo que haya más agresiones en estos días, porque los que hicieron esto están corriendo y es un escándalo mundial. Ni siquiera nosotros podemos imaginarnos qué clase de hombres, o qué tipo de bastardos matan mujeres y niños. Nadie puede entender eso”, dice Julián LeBarón buscando las palabras correctas para referirse a los responsables de la masacre de sus familiares.

Expresan en reiteradas ocasiones su inconformidad porque durante meses habían buscado encontrarse con Alfonso Durazo, secretario de Seguridad federal porque es originario de Bavispe, para explicarle las condiciones en que se encuentra la región, pero no habían podido hablar con él antes de la tragedia.

Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores se limitó a visitar el sitio del ataque, se tomó la foto a lado de la camioneta incendiada, dio una breve declaración, subió al helicóptero y se fue, no se entrevistó con las familias agraviadas por el ataque de extrema violencia.

Sólo Claudia Pavlovich, la gobernadora de Sonora, acudió a La Mora porque fue invitada por Adán Langford, ya que es amiga de la familia pero no se quedó al funeral, y en el caso del gobernador de Chihuahua, Javier Corral, “estaba jugando golf”, critican entre risas de desagrado los deudos de la masacre al explicar su ausencia.