Después de ocho de no pisar una galería en plan de expositor la Dirección de Cultura Municipal de Cajeme que encabeza el maestro Ismael Serna me invitó participar, y en esta ocasión presentaré 28 fotografías que se pueden considerar como abstractas, y será en el Museo Sonora en la Revolución (MUSOR), dentro del programa Rumbo al Festival Tetabiakte, un festival artístico que, con muchos esfuerzos, ha logrado quedarse en el gusto de la gente y de las administraciones en turno, por un tiempo de 10 años aproximadamente, si no es que más.

La inauguración será este miércoles 13 de noviembre, en punto de las seis de la tarde y es un evento familiar, que contará también con música y un proyecto denominado “Jardín del Arte”, en donde jóvenes creadores y emprendedores locales podrán vender sus obras y productos.

Respecto a mi trabajo les comento que las imágenes que hoy tengo el gusto de compartir con la comunidad surgieron durante una gira de trabajo entre las comunidades de Tesopaco y La Dura, Sonora, al norte de la Sierra Madre Occidental, pasando por Nuri, Movas, Cuba, El Filo, Río Chico y el Campo de los Martínez, entre otros lugares de la geografía sonorense. Todos ellos lugares maravillosos con gente noble y risueña.

Estando en esos lugares era obvio que los paisajes y las caras de la gente eran lo más atractivo, pero no quise “colgarme” de la belleza evidente de la naturaleza y de los rostros de las personas para mi exposición, y me avoqué a captar un mundo paralelo al que llamo sueños líquidos, por ser esa humedad y resolana las que poco a poco van corroyendo los materiales y los colores de cuanto se encuentran a su paso, lo que me permitió recrear otro panorama que sirviera como “señales para aquellos que quieran interpretarlas. Al principio no son nada” … solo trazos del clima al azar que van tomando color y forma ante los ojos de cada quien. Transformaciones que son resultado de la humedad, de la suciedad que solemos generar, de la composición de los materiales, del paso del tiempo y de los rayos del sol que de pronto cobran vida propia. Una vida íntima que nos lleva de lo primitivo a mundos fantásticos que quizá solo en sueños existen.

Ahí hay ilusiones, decepciones, miedos, melancolía, sábados soleados, dolor, placer, recuerdos, y un sinnúmero de sensaciones que reflejan algo de lo que somos, lo que fuimos y lo que seremos…o, cómo leí por ahí:

“Las manchas no tienen un propósito, son sólo los restos del naufragio de nuestro subconsciente. En esos dibujos de las paredes figuran todos los nortes de esos mapas donde guardamos los caminos que nunca tomamos. Son manchas empáticas, reciben toda esa energía que emanamos y construyen con ellas composiciones que brotan entre los ladrillos, en medio de la mugre… en medio de nuestras vidas”

¡Los espero hoy a partir de las 6 de la tarde! La exposición estará montada durante un mes en el Museo Sonora en la Revolución, ubicado en Calle Náinari y Coahuila, al norte de la ciudad. La entrada es libre.