Bajo el pretexto de promover el emprendimiento en niños, muchas personas o instituciones pueden terminar violentando los derechos de los menores poniéndolos a trabajar, por lo que hay que tener cuidado y no brincar esa delgada línea, opinó el director y fundador de la empresa Oaxacanita Chocolate, Germán Santillán Ugarte.

Por: Max Palomares

El también promotor del emprendimiento y conferencista, dijo que es común ver a niños vendiendo dulces o algún tipo de postre o comida en las calles e incluso limpiando vidrios de coches, cuando deberían de estar en las escuelas o en la seguridad de su hogar.

“Es un tema complejo que debe analizarse desde su origen. Desde mi punto de vista cuando hay un niño que está emprendiendo un negocio y los beneficios son para él, y que su familia lo apoya moral y económicamente, es una experiencia que le puede abonar mucho, porque desarrolla habilidades para vender, comunicarse y saber manejar su dinero”.

Emprender, dijo, debe ser una experiencia enriquecedora, y no estresante ni riesgosa, esa podría ser una de las principales cosas que lo diferencia del trabajo infantil.

Reconoció que la explotación laboral en niños, es una realidad que está presente en todo el mundo y Sonora no es la excepción.

La violación a los derechos de los niños llega cuando alguien los utiliza para obtener beneficios y además los privan de sus derechos de educación, recreación y seguridad, manifestó.

“En definitiva se debe hacer un análisis muy concreto sobre cuál es el origen de los esfuerzos emprendedores de los niños. Conozco niños que trabajan en el campo, pero son tierras de sus papás, ellos trabajan para ayudar a la familia, para conocer el negocio de sus padres y de dónde viene el dinero que ellos ocupan para vivir, a eso no le veo ningún problema”.

Agregó que en el caso de los niños que están siendo explotados no existe un proceso de enseñanza y el dinero que obtienen no es utilizado en ellos.